Autorretrato de Pablo Picasso

Autorretrato de Pablo Picasso

   Desde el arte de la Antigüedad hasta el Romanticismo había predominado una concepción imitativa del arte, fuera, ya directamente de la naturaleza, ya de autores consagrados por la tradición. Este concepto mimético del arte se rompe a partir del pre-romanticismo o Sturm und Drang, y alcanza su culminación en la formulación del Yo elaborada fundamentalmente por Fichte y Schelling. A partir de ese momento, los artistas despreciarán la mera imitación y buscarán nuevos cauces siempre originales. Este es uno de los motivos fundamentales de que Octavio Paz situara en Los hijos del limo el comienzo de la modernidad en el Romanticismo. El individualismo que nace de esa búsqueda constante de originalidad es una forma de pensamiento tremendamente moderna.

   De Pablo Picasso decía Marcel Duchamp en su obra Escritos, Duchamp du signe: «La principal contribución de Picasso al arte habrá sido partir de cero y mantener esa frescura respecto a todos los nuevos modos de expresión que marcan las diversas épocas de su carrera». Lo que Duchamp admiraba de Picasso es precisamente el rasgo que hizo del pintor malagueño un icono de la modernidad y del arte del siglo XX.

   Picasso absorbió como una esponja todos los elementos de aquellos autores o movimientos que le interesaban, pero no se limitó a copiarlos, sino que llevó a cabo una reelaboración –otro rasgo profundamente moderno–, después siguió evolucionando hasta dar a luz su propio movimiento, el cubismo, pero ni siquiera se detuvo en éste –y por eso no existe una teoría sistemática del cubismo, como ocurre con otras vanguardias–, sino que su propio dinamismo le llevó a superar esta etapa, siempre en busca de nuevos caminos.

   El momento en que vive Picasso es imprescindible para comprender su lugar dentro de la modernidad, ya que nace en 1881 y muere en 1973. Vive, por tanto, el triunfo de los impresionistas, las dos Guerras Mundiales, el desarrollo primero de las vanguardias y su posterior descomposición, la guerra civil española, el renacimiento de las vanguardias posterior a los años 50. Definir a Picasso sería describir una de sus caras, pero es imposible aportar una visión conjunta y simplificada sobre la trayectoria del autor. Pasó de la pintura figurativa a la pintura no figurativa, desde el realismo, impresionismo, expresionismo, fauvismo, hasta el protocubismo, cubismo y la abstracción, pasando por el original y bohemio estilo de Toulouse-Lautrec. No existe prácticamente ningún artista de finales del siglo XIX y del siglo XX que no esté en alguno de los lienzos de Picasso.

   Se entiende que Picasso sea el icono de la modernidad por excelencia. Pero además, consiguió lo que muy pocos han conseguido –o prácticamente ninguno–: se liberó de la influencia que emanaba de su propia obra. Así, mientras otros artistas de menos genio se limitaban a seguir los pasos que él marcaba y a imitar su estilo, él, como pionero, nunca volvió hacia atrás, siempre con la vista al frente. Picasso lleva hasta sus últimas consecuencias el concepto de originalidad, semilla de la modernidad, que se había comenzado a fraguar en el Romanticismo; y es por eso que tiene un destacado lugar en el arte universal como icono del siglo XX.

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