El soborno por Eneko

El soborno por Eneko

     El “Programa de calidad y mejora de los rendimientos escolares en los centros públicos” ha levantado auténticas ampollas entre el profesorado. La propuesta de percibir 7.000 euros en cuatro años a cambio de una mejora en el rendimiento de los alumnos, es decir, en sus calificaciones se ha interpretado como un bochornoso soborno para limpiar la cara a un sistema educativo que hace aguas según demuestran los informes PISA. A raíz de esta compra de estadísticas a golpe de talonario se ha producido una batalla campal entre defensores y detractores que no hace sino dividir a un profesorado muy debilitado que debería hacer frente común hacia un mismo objetivo. Este programa supone además un cuestionamiento del papel del docente en el sistema educativo, al achaca implícitamente el bajo rendimiento de los alumnos, del que muchos parecen no darse por enterados.

   Pero no es mi intención ni criticar este programa ni defender sus excelencias. Lo verdaderamente vergonzante son las situaciones que se producen “de puertas para adentro”. Lo denigrante se produce cuando un equipo directivo ─entre los que el proyecto parece haber triunfado─ ofrece al claustro adherirse al programa para cobrar los 600 euros del primer año, independientemente de objetivos o de evaluaciones; o cuando se acepta el dinero sin el convencimiento de que así podrá mejorar realmente el sistema educativo, a sabiendas de que es un soborno, como poniendo la mano detrás de la espalda o cogiendo el fajo de billetes en un apretón de manos. Los hay que venden barata su dignidad, por treinta eurillos al mes.

   Es esta falta de moralidad lo que me asquea.

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