Soho Phone Boots de Bansky

Soho Phone Boots de Bansky

   Con el arte contemporáneo del que habla Danto hay que vincular a Bansky, aunque sus expresiones artísticas pronto dejan de circunscribirse al terreno de la pintura. De la misma forma que ocurre con Warhol, que experimentó con el arte en todas sus formas ̶ pintura, escultura, cine, literatura o la mezcla de todas ellas ̶, Bansky no se limita a los graffitis. Su mensaje político, fuertemente presente en todas sus obras, encontró cauces de expresión en otras formas artísticas como el arte de acción o las instalaciones, siempre y cuando le permitieran mantener el anonimato. Bansky no es sino la materialización, como también lo era Warhol, de ese eclecticismo de las artes del que abominaba Greenberg y que sin embargo es tan connatural al arte posthistórico que se encuentra en sus orígenes. El artista es libre para hacer lo que quiera, para probar distintas formas artísticas y no limitarse a una sola de ellas.

   Pero si hay algo que es común a las obras de Bansky es el uso del espacio artístico. Sus obras pueden calificarse como lo que Danto llamó «arte público» o «arte extramuseístico», porque se encuentran en espacios no museísticos. Este uso del espacio, que preconizaba el arte pop al intentar conectar la obra con la vida, dice mucho sobre la relación que se establece entre el museo y un tipo de arte estético. Durante mucho tiempo el museo fue anatematizado porque se interpretó como una institución conservadora que dictaminaba sobre la pintura y la escultura y que, por tanto, era la depositaria de objetos represivos. La izquierda retrató a un artista que si deseaba triunfar tenía que producir obras que reforzaran esas instituciones. De hecho, entre los discursos que para Foster están implícitos en el advenimiento de la posmodernidad se encuentran el retorno del sujeto a la política cultural, a través de las minorías sociales, y la participación, cada vez mayor, del otro cultural, que adquiere voz a partir de los años cincuenta.

   La obra de Bansky participa del discurso político, lo que la lleva a estar claramente posicionada a favor de las minorías sociales y ser duramente crítica con la totalidad cultural que le ha tocado vivir. Muestra de ello es su obra titulada Soho Phone Booth realizada en 2006. Se trata de una escultura situada en el Soho que simula la típica cabina de teléfono londinense, pero tumbada en el suelo y arrugada, casi como si estuviera agonizando, con una piqueta clavada en un lado y sangrando. Bansky está evidentemente muy influenciado por el arte pop, lo que le lleva a integrar en su obra iconos de la cultura popular. Esto incluye un graffiti sobre Pupl Fiction o una cabina telefónica, que cualquiera identificaría rápidamente como parte fundamental de la cultura londinense.

   En Soho Phone Booth Bansky deja a un lado la protesta política para reflexionar sobre la relación del hombre y la tecnología. La cabina telefónica, además de icono cultural, es icono tecnológico, porque representa por una parte el progreso relacionado con el mundo urbano y por otra cierto tipo de comunicación bidireccional. La agonía de esta cabina de teléfonos, su muerte pública, representa el fracaso de todo aquello que simboliza. Es la desconfianza en el progreso y al mismo tiempo el cuestionamiento de un tipo de comunicación asociado a él. Lo que Bansky parece querer decir es que en nuestros días sólo será posible una comunicación sincera si se elimina cualquier artefacto que se utilice como intermediario. Paradójicamente la compañía de teléfonos British Telecom aprovechó la obra de Bansky para hacer una interpretación muy distinta y usarlo para publicitarse a sí misma. Para la British Telecom la cabina simboliza la transformación de la propia compañía, de un modelo anticuado de las telecomunicaciones a otro moderno. Esto demuestra que el arte posthistórico es tan abierto que incluso la obra, aplicando cierto grado de ironía, puede leerse con un sentido completamente opuesto al que seguramente le ha querido dar su autor.

   Es evidente que la obra de Bansky no hubiera sido considerada como arte en el relato greenbergiano, pero sí parece ocupar un lugar muy relevante dentro del arte posthistórico. El pensamiento de Danto es fruto del giro que se produce en arte hacia un nuevo tipo de mentalidad que exige un cambio en el propio arte, en las instituciones y en el público. Como Danto comenta, a partir del arte pop se intenta acabar con el arte puro del expresionismo abstracto y volver a conectar el arte con la vida. Sin embargo, esta conexión entre arte y vida no es de la misma naturaleza en que se conectaban también en el relato mimético. En este la conexión es de carácter representativo y el valor es estético: se valora más el arte cuanto mayor grado de mimetismo alcanza con la realidad. En el arte posthistórico el pensamiento actúa como elemento mediador entre el arte y la vida. No se valora la Brillo Box porque sea idéntica a la caja de detergente Brillo sino porque ella contiene una significación de la que puede derivarse toda una concepción del arte. Danto menciona que cualquier obra de arte necesita un contenido, unos medios de representación y la existencia de adecuación o inadecuación entre ambos polos. Los medios de representación pueden ser tan semejantes a la propia vida que difícilmente pueden distinguirse de ella, pero para acceder al contenido es necesario que el público tenga unos conocimientos previos. El problema principal del arte contemporáneo, su falta de conexión con el gran público, quizá sea el desconocimiento tanto de estos conceptos previos como de la idea de arte posthistórico de la que parten las obras de arte actuales.

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