Balanza

Balanza

   Al hablar de la crisis no dejan de escucharse conceptos como el de «boom del ladrillo», «burbuja inmobiliaria» o «créditos basura», pero eso por sí solo no esa suficiente para explicar la situación a la que hemos llegado. ¿Cómo es posible que un Estado se gestione económicamente basándose en la deuda? Lo lógico sería pensar que, si un país tiene una cantidad de dinero equis y hace anualmente unos presupuestos generales para prever el dinero que puede gastar, se ajuste al dinero que tiene, en lugar de planificar cuánto puede endeudarse. Simplificándolo mucho, el funcionamiento puede no ser demasiado distinto aplicándolo a un individuo concreto. Esta persona puede llegar a fin de mes con lo que tiene o puede pedir préstamos, sea para despilfarrarlo o para fines tan lícitos como una casa o un coche.

   Aunque hacen falta amplios conocimientos de economía para analizar en profundidad la situación actual, basta el sentido común para saber que si te gastas más dinero del que tienes, endeudándote vía préstamos, tendrás que pagar un extra de intereses y además puedes verte en un aprieto si no tienes liquidez para devolver el dinero. A mí que Fulanito se endeude por un préstamo me puede parecer mejor o peor, pero cuando hablamos del Estado y del dinero público es distinto. Que me parezca mejor o peor es indiferente, porque como se ha demostrado los gobiernos se dirigen por la vieja máxima despótica e ilustrada de «todo para el pueblo pero sin el pueblo». No digo que haya que prescindir de todo endeudamiento (son muchos los economistas y políticos que afirman que es necesario endeudarse para crecer), pero es evidente que ha sobrepasado los límites de lo que se puede asumir y sigue creciendo. Lo menos que puede exigirse en este caso es que se haga con responsabilidad y con sentido común.

   Hay muchos tipos de deuda, pero nos interesa sobre todo la distinción entre interna y externa y entre pública y privada. Es difícil calcular el total de la deuda española, pero se podría decir que  está aproximadamente en torno a los 4,25 billones de euros. Según el Banco de España la deuda de las administraciones públicas representa un 16% del total, correspondiendo el 84% restante al sector privado, concretamente un 32% los bancos y un 31% las empresas no financieras. Esto quiere decir que la parte de la deuda correspondiente a las familias españolas es de un 21% del total de la deuda.  Si hablamos de deuda externa sería de 1,7 billones de euros, menos de la mitad del total de la deuda, de la cual el 18% corresponde al sector público y el 82% restante al privado. Así que, como es evidente, el problema de la deuda lo ha generado el sector privado.

   Pero, ¿a quién debemos ese dinero? Según el informe publicado en marzo de 2011 por el Banco Internacional de Pagos debemos un 22% de la deuda a Alemania, un 20% a Francia, un 17% a EEUU, un 14% a Gran Bretaña y el resto a otros países europeos.

Debemos a EEUU porque se encuentra en el origen mismo de la crisis mundial. No se olvide que fueron los dos gigantes de la economía norteamericana, Fannie Mae y Freddie Mac, auspiciados por la Reserva Federal, los causantes de la crisis cuando empezaron a poner en práctica el crédito subprime para hipotecas de alto riesgo. Hicieron tres categorías de hipotecas, según el riesgo del impago, concediendo préstamos que sabían de antemano que difícilmente iban a ser pagados. En este juego la responsabilidad no la tiene únicamente el que pide la deuda sabiendo que no puede pagarla, sino también quien la concede sabiendo que no va a poder recuperar lo prestado. Pero,¿qué importa esto? Lo más grave que puede pasarle a la banca, y ya se ha visto con Fannie Mae y con Freddie Mac, es que tenga que ser rescatada con dinero público y nacionalizada. Migajas.

   Así, las entidades financieras vendieron estas hipotecas basura en forma de bonos por todo el mundo, sin que los inversores llegaran a ser realmente conscientes de lo que estaban adquiriendo. Este es el funcionamiento de la globalización económica: si mi banco ha adquirido un paquete de hipotecas basura el dinero de mi nómina podría ir directamente a costear la casa de un norteamericano que no tiene posibilidades de devolver ese dinero.

   Para compensar el riesgo, cuanto mayor es, más alto es el tipo de interés del préstamo. Eso quiere decir que si hay rumores de que no vas a poder pagarme el préstamo te subo el tipo de interés y te asfixio más económicamente. Este absurdo mecanismo es una pescadilla que se muerde la cola, que lleva al prestatario a la bancarrota y al prestamista a la falsa creencia de que posee una cantidad de dinero en forma de deuda. Esta absurda situación es precisamente en la que está España (y otros países europeos). Es fácil caer en picado: cuanto mayor es la presión internacional para que se pague la deuda, mayor es la inquietud si no se paga, mayor la desconfianza, mayor el tipo de interés, mayor la crisis económica y menor la posibilidad de pagar. Y si se lleva al extremo podremos encontrarnos la situación de muchos países del Tercer Mundo, más volcados en pagar los intereses que en pagar la cantidad original de sus deudas externas.

   Pero también debemos mucho dinero a Alemania y a Francia. Se podría decir que para que alguien se haga rico otras personas deben hacerse pobres. Más o menos esto es lo que ha pasado en Europa. Con la llegada del euro el crecimiento económico de Alemania y de Francia se ha financiado con el endeudamiento de los países más débiles, entre ellos España. Mientras todo marchaba bien no había problema, y constructores, promotores y bancos españoles (estos últimos, para apuntarse al chollo de las hipotecas basura) encuentran crédito barato; sin embargo, en el momento en que dejan de pagar sus deudas el sistema se desestabiliza, se pone en marcha el mecanismo de los tipos de interés y España cae en picado.

   Entonces, si el origen del problema es la deuda privada y la deuda pública no es tan abultada, ¿cómo repercute esto al Estado? ¿Cómo se traduce la deuda privada en reformas sociales, recortes, políticas de austeridad y privatizaciones? Por una parte la deuda privada repercute directamente sobre la pública, lo que explicaría en parte el incremento desorbitado de las cifras de parados y el consiguiente aumento en prestaciones por desempleo. Por otra, el Estado, para estabilizar el sistema, ha tenido que avalar y garantizar gran parte de la deuda privada de los bancos, cuando no nacionalizarlos. Por último, los países prestamistas, con Alemania y Francia a la cabeza, han presionado al Estado para que “haga los deberes necesarios” para poder hacer frente a sus deudas, priorizándola por encima de las necesidades básicas de la población. Que Alemania y Francia sean los países de orquesten la Unión Europea no se debe a un desinteresado afán por sacar adelante un proyecto común, sino a que a que tienen inversiones en todos esos países y el riesgo de impago desequilibra su propia economía. Los recortes sociales no son en realidad para que los ciudadanos podamos vivir mejor a largo plazo, sino para pagar la deuda privada.

   Pero el Gobierno no cede sólo a las presiones externas. Como se ha dicho, más de la mitad de la deuda es interior. Se da entonces la curiosa paradoja de que la mayor parte de la deuda es privada y de que la mayor parte de los acreedores son inversores y bancos españoles. Esos mismos bancos para los que el Gobierno ha destinado un total de 100.000 millones de euros, convirtiendo así la deuda privada en pública. Con este dinero el Estado compra sus activos tóxicos, aquellos que se basan en hipotecas basura, y permiten sanear las cuentas de la banca. Al igual que Alemania y Francia, estos inversores y bancos españoles presionan al Gobierno para que pague sus deudas por encima de las necesidades sociales básicas de la población. Inversores y bancos con nombres y apellidos, no los mercados financieros en abstracto.

   Como decía al principio, basta el sentido común para saber que cuanto más te endeudes más tendrás que pagar como intereses. Y en los niveles en que nos estamos moviendo no es precisamente una cantidad simbólica. Como la desconfianza de los mercados ha crecido, crece en paralelo la cantidad de intereses que paga el Estado. De los 592.000 millones de euros de deuda pública que el país tenía en 2011, 23.019 corresponden a los intereses, una cifra que supone casi dos veces los recortes sociales del Gobierno para los años 2010 y 2011 juntos. Es decir, que estos recortes sólo han servido para pagar aire, porque la deuda original se mantiene intacta. Recortes que van en detrimento de la sanidad, la educación, la prestación por desempleo, las jubilaciones, etc.

   Y no importa cuál sea el sesgo ideológico del partido que nos gobierne. El sistema financiero está por encima de los sistemas ideológicos y de las prestaciones sociales. En este escenario la clase dirigente tiene poco margen de maniobra. Más que dirigir es dirigida. Y no es difícil saber hacia dónde se nos dirige, a que los que son inmensamente ricos sean más inmensamente ricos. La pregunta es si habrá que sacrificarse por ellos para ser inmensamente pobres.

Muchos de los datos de este artículo están sacados de esta página. En ella tienes más información, además de las fuentes.

Aquí puedes comprobar el crecimiento de la deuda española prácticamente en directo.

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