El Sony Reader PRS-T1

El Sony Reader PRS-T1

   Al hablar del soporte de lectura existen dos extremos de lectores no necesariamente irreconciliables. El extremo más gracioso es el del lector que podría identificarse con esos escritores dinosaurios que se enorgullecen de su ignorancia digital o lo que es lo mismo, que se regodean en una especie de sentimiento intelectual elitista desfasado. Presumen una y otra vez en entrevistas o en artículos de prensa de no saber ni encender un ordenador, de aborrecer la simple idea de leer un libro sino es en su tradicional forma de libro, consideran el libro impreso como una suerte de fetiche que contiene por sí mismo valor literario, que es lo mismo que decir que un libro de tarot cuidadosamente editado es preferible a unas obras completas de Cervantes pobremente editadas en formato digital.

   El lector que está en un punto intermedio valora el libro impreso en su justa medida y es capaz de dejarlo a un lado para utilizar soportes más prácticos según sus necesidades. El ebook no es ni mucho menos un instrumento del diablo para torturar a libreros y destruir el libro impreso. Ambos modelos, el antiguo y el nuevo, pueden perfectamente convivir. Cada lector debería ser libre de elegir el formato que quisiera, pero esto es algo que en España se ha empezado a ver tarde, sólo cuando la crisis ha hecho que las ventas de libros desciendan a niveles alarmantes y se haya planteado la necesidad de cambiar de modelo editorial.

  Yo, que me considero bibliófilo y coleccionista de libros raros, ya leía en soportes digitales cuando no estaban tan avanzados hoy en día y tenías que dejarte la vista, como en la antiquísima PDA, la antecesora de los actuales móviles y tabletas. Con la revolución digital he seguido haciéndolo, en aplicaciones como iBooks del Ipad. Y aunque personalmente no me resultaba una lectura incómoda o cansada, finalmente no he podido evitarlo y he sucumbido al ebook.

   En ebooks existen muchas posibilidades, y aunque similares, cada una de ellas ofrece algunas características particulares. Algo que vamos a encontrar de forma general es una larga duración de la batería, la pantalla de tinta electrónica y capacidad para tarjeta microSD. Para mí era especialmente importante que tuviera un peso y un tamaño cómodos y que fuera compatible con los formatos más comunes. Esto último ya es suficiente motivo para descartar el Kindle, que sólo es compatible con los libros de Amazon y es necesario convertirlos para poder leerlos. Algo también a tener en cuenta es la pantalla táctil y el WIFI, que te permite comprar libros online o consultar enciclopedias y diccionarios. Estos últimos caprichitos te los permiten pocos ebooks, y entre ellos el que tiene más calidad es el Sony Reader PRS-T1.

   Este ha sido el ebook elegido, el que ahora mismo tengo en mis manos. Lo contemplo maravillado, como miro los libros que son realmente valiosos, o como Borges miraba el libro de arena sin entenderlo, pensando que en la palma de la mano tengo más libros de los que podré leer en toda mi vida. Y no entiendo cómo alguien que ame de verdad la literatura no se maraville ante semejante milagro.

   Por cierto, por si alguien piensa en comprar un ebook, en Estandarte se puede encontrar un buen análisis de los más conocidos.

Comentarios

comentarios