El timo de la economía politizada en la independencia de Cataluña

El timo de la economía politizada en la independencia de Cataluña

    El economista Xavier Sala i Martín afirma que Cataluña saldría ganando con la supuesta secesión de España. En contra muchos esgrimen el informe del catedrático de Economía Mikel Buesa, que señala una caída de 50.580 millones de euros o del 23,4% del PIB catalán, pasando a ser la comunidad más pobre de la media española. El catalán Juan Rosell, presidente de la CEOE, advierte que podría ser una barbaridad ir por ese camino porque se reducirían los beneficios no sólo de los empresarios catalanes sino los de toda España ‒y parece que las palabras de José Manuel Lara algo confirman‒. Sin embargo, los economistas Modest Guinjoan y Xavier Cuadras estiman que las pérdidas resultantes del posible boicot a Cataluña supondrían pérdidas sólo del 4% del PIB catalán, merma que podría ser absorbida por la eliminación del 9% del PIB que atribuyen al déficit fiscal.

    Cuando leo puntos de vista tan opuestos de expertos en Economía me acuerdo de la famosa frase del también economista Paul Samuelson, que decía que «la economía no es una ciencia exacta. Cualquier pronóstico basado en evidencias puede salir horriblemente mal». Y es que parece que lo único completamente exacto es que los economistas fallen en sus pronósticos. Pero sospecho que en este tema el problema no es precisamente de falibilidad.

    Expertos en Economía, Derecho, Legislación, y todo tipo de figuras de la intelectualidad de postín, véanse escritores o periodistas, parecen posicionarse a favor o en contra de la independencia de Cataluña con sesudos argumentos de peso. ¿A quién creer entre tanto ruido y tanta furia? Si el saber popular no anda errado en estos derroteros, la verdad sólo tiene un camino, lo que quiere decir que unos u otros mienten. No voy a entrar ahora en la polémica de determinar quiénes son los mentirosos, pero lo que uno se pregunta llegados a este punto es si mienten por ignorancia o por malicia. Y no es por nada, pero también dice el refranero aquello de que si piensas mal acertarás.

    La conclusión lógica de todo este confuso debate es el escepticismo más rotundo. Seguramente todos tienen una parte de razón y una parte de sinrazón. Y seguramente detrás de tanto estudio y tanto informe lo que hay no es tanto una base económica sólida como la opinión personal de unos seres humanos que se dejan llevar, de forma consciente o inconsciente, por un determinado color político.

    Yo por mi parte, desde luego, tengo muy claro lo que pienso sobre aquellos que se empeñan en sentar cátedra sobre el futuro económico en un hipotético futuro independentista.

Comentarios

comentarios