Postal de Harry Bensley

Postal de Harry Bensley

   Si junto las palabras o expresiones «Londres», «vuelta al mundo» y «apuesta» seguramente a más de uno le vendrá a la cabeza La vuelta al mundo en ochenta días; y seguramente al hablar del «hombre de la máscara de hierro» habrá quien piense en Los tres mosqueteros. Pero si los combinamos y le añadimos algunos elementos más como un carrito de bebé o un solo par de calzoncillos ya podremos imaginar que no estamos hablando precisamente de Willy Fog ni del gemelo de Luis XIV. El protagonista de esta historia se llama Harry Bensley, y seguramente será recordado como la persona que llevó a cabo la apuesta más absurda y surrealista del mundo.

   En una tarde de 1907 los dos millonarios John Pierpont Morgan y Hugh Cecil Lowther, conde de Lonsdale, se encontraban en el National Sporting Club en Londres discutiendo sobre la posibilidad de que un hombre pudiera dar la vuelta al mundo con una máscara sin tener que descubrir nunca su identidad. Harry Bensley, que estaba por allí, escuchó la conversación y se ofreció a aceptar el reto. Morgan puso sobre la mesa 21.000 libras de la época, lo que al cabio serían unos 100.000 euros. Y Bensley no lo dudó un segundo. Una segunda versión de la historia cuenta que la apuesta surgió a partir de la posibilidad de perdonar al arruinado Bensley una elevada deuda. En realidad el origen no importa tanto como la serie de requisitos que Morgan estableció en la apuesta para dar a Bensley por vencedor. Las llamativas condiciones de la apuesta son las siguientes:

1. Para comenzar el viaje debía pasar por 169 ciudades británicas marcadas en un mapa. En cada una de ellas tenía que recoger la firma de un residente local. A continuación comenzaría un viaje por 18 países con un itinerario prefijado.

2. Nunca debería revelar su identidad, para lo cual debía llevar de puesto siempre el casco de una armadura, sin posibilidad de quitárselo bajo ninguna circunstancia. Un peso de 2 kilos permanente sobre sus hombros.

3. El viaje debía financiarse con la increíble cantidad de una libra. El resto debía financiarse con la venta de postales de sí mismo (lo que explica que haya tantas fotos).

4. Debía empujar un cochecito de bebé durante todo el viaje.

5. El equipaje se compondría únicamente por un juego de calzoncillos. No podía contar más más ropa interior.

6. Durante el viaje debía encontrar una mujer que estuviera dispuesta a ser su esposa y casarse con ella. Por supuesto, ni siquiera la mujer podía ver su rostro y la boda debía celebrarse con el casco de armadura. Se pasaba por alto el detalle de que Bensley ya estaba casado.

7. Durante todo el viaje una persona acompañaría a Bensley como si fuera su sombra para comprobar que todas las reglas establecidas eran escrupulosamente respetadas.

 
Bensley sin casco (sentado)

Bensley sin casco (sentado)

   A pesar de todos los absurdos y surrealistas requisitos de la apuesta, Bensley aceptó y el 1 de enero de 1908 salió de Trafalgar Square, en Londres, dispuesto a darle la vuelta al mundo, con un casco de armadura en la cabeza, a pie, empujando su carrito de bebé, con una sola libra y los bolsillos llenos de postales y seguido de su acompañante.

   Evidentemente el viaje de Bensley dio lugar a muchas anécdotas. Adquirió cierta fama por lo excéntrico de su figura, lo que llevó a un periódico a ofrecer 1.000 libras para aquel que descubriera su identidad. Se dice que le vendió una postal al mismísimo Eduardo VII de Inglaterra. El rey le pidió un autógrafo al misterioso hombre de la máscara de hierro, pero Bensley se tuvo que negar por no incumplir la apuesta: al firmar con su nombre habría revelado su identidad. En el terreno amoroso, a pesar de tener un casco siempre puesto, no le fue nada mal. Aunque nunca había visto su cara, Bensley recibió unas 200 propuestas de matrimonio, aunque finalmente no aceptó ninguna.

   Después de seis años y medio Bensley tuvo que interrumpir su viaje y acabó perdiendo la apuesta. El 14 de agosto de 1914 había completado 30.000 millas de viaje, solo le quedaban 7 países y se encontraba en Génova. En principio él no quería anular la apuesta, pero las circunstancias le obligaron a hacerlo. Ese mismo mes estalló la Primera Guerra Mundial y Bensley tuvo que volver a Inglaterra para luchar por su país. Una versión de la historia cuenta que Morgan se puso en contacto con Bensley y le dio 4.000 libras para compensarle las molestias, pero es completamente imposible porque Morgan murió en 1913. El caso es que Bensley sirvió en el ejército poco tiempo: en 1915 le dieron una baja por invalidez. Parece que su hazaña absurda y surrealista le bastó como aventura porque para a partir de ahí sentó la cabeza y se dedicó a trabajos poco importantes hasta su muerte en 1956.

   A continuación dejo algunas fotografías más de Bensley.