Kafka para agobiados de Allan Percy

Kafka para agobiados de Allan Percy

    El coaching no viene a ser más que una versión anglicanizada y pogre de la autoayuda de toda la vida. Eso sí, con enfoque eminentemente práctico, en pequeñas dosis y aplicable al mundo empresarial. Ayudarnos a crecer como personas para ser más eficientes como empleados. Un punto de partida perverso al que, sin embargo, no le faltan las buenas intenciones. Y es que en el coaching, como en la autoayuda, como en todo en esta vida, uno tiene que intentar aprovechar lo aprovechable, que lo hay, y desechar el resto. Con ese criterio por delante y sin perderlo nunca de vista quise leer el libro de Allan Percy, Kafka para agobiados.

    La idea de la que parte Percy es original y audaz, tan extraña que en sí mismo tiene algo de kafkiano: hacer coaching glosando a Kafka. Porque si hay un escritor anticoaching, el escritor kafkiano por antonomasia, ese es Franz Kafka. Lo que propone este experto en coaching es partir de las palabras del propio Kafka para darles la vuelta y mostrar una luz al final del túnel, un modo de superar esas situaciones kafkianas que nos asedian día a día practicando un poco de filosofía kafkiana-antikafkiana. El planteamiento inicial quizá suene algo enrevesado, pero el mecanismo del libro es más sencillo que el de un lápiz.

    99 capítulos, o como Percy prefiere llamarlos con un retoricismo cursilón «99 píldoras inspiradoras para aliviar las crisis cotidianas». Casi nada. Todos idénticos: empiezan con una frase de Kafka, a veces un aforismo con sentido más o menos completo a veces un fragmento completamente descontextualizado, y a continuación la interpretación de Percy, comprimida en no más de una breve página. Con suerte todo puede encajar, pero lo más habitual es que la conexión entre la kafkiana frase original y el comentario en clave de coaching esté muy cogida por los pelos. No sé si me explico: Kafka es la excusa para escribir un libro de coaching desde un punto de vista más original. Esto en sí no es el problema, el problema es tener que sacrificar al autor checo en los altares del coaching. La mayoría de las frases están descotextualizadas y se interpretan claramente en un sentido distinto, cuando no opuesto, al planteado por Kafka. ¿Hablábamos del adjetivo kafkiano?

    Y parece que la jugada no ha debido salirle nada mal, porque es ya la tercera vez que lo hace, después de Nietzsche para estresados y El coaching de Oscar Wilde. Otros dos autores en las antípodas de la autoayuda, otras 99 píldoras inspiradoras respectivamente, otras 99 puñaladas al sentir original de unos descontextualizados textos.

    Con todo, algunos de los comentarios que desarrolla Percy tienen su aquel. Como decía, hay algunas páginas bastante aprovechables y el crimen a Kafka bien justifica los medios. Directa o indirectamente el libro de Percy me ha servido de inspiración para escribir nada más y nada menos que once artículos en el blog. Si alguno de ellos te parece interesante ‒o mejor todavía, todos‒ quizá quieras consultar el libro que los inspiraron.

 

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