Nunca jamás

Nunca jamás

   Hay libros a los que es preferible entrar con un buen mapa en las manos. La cartografía ficticia es algo necesario sobre todo cuando el espacio es tan importante como los personajes o la propia historia, cuando la trama se desarrolla en un mundo inventado, cuando hay mucho movimiento de acá para allá o cuando las referencias a lugares son constantes. ¿Cómo leer El señor de los anillos sin haber visto siguiera un mapa de la Tierra Media? ¿Cómo comprender El Silmarilion o cómo atreverse con Juego de tronos? ¿Y cómo no consultar unos mapas que además de aclarar son una pura maravilla? Desde la Utopía de Tomás Moro o La divina comedia de Dante hasta los modernos mundos de Nunca jamás, Oz, el País de las Maravillas, Narnia o Mundodisco, los mapas se han convertido es un elemento imprescindible dentro de la historia. Ya sea porque aclaren o porque son toda una curiosidad, no deberías perderte los siguientes mapas si decides leer algún libro sobre mundos fantásticos.

   En ocasiones las historias se tienen lugar en islas, un microcosmos reducido donde se concentra toda la acción. Tan importante es a veces que forma parte del núcleo de la historia y los personajes pueden llegar a matar por él, como ocurre en La isla del tesoro. Otras veces el libro viene directamente acompañado del mapa, como en la vieja y hermosa edición de Losada de La invención de morel.

   Pero no siempre es necesario inventar mundos para echar mano de un mapa. Basta con marcar la ruta de un viaje, algo que ha hecho la literatura desde sus inicios con la Odisea o con la Eneida. En fin, algunos mapas también son útiles para guiarnos en ciudades inventadas, en la Yoknapatawpha de Faulkner, la Macondo de García Márquez o la Región de Benet.

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