Albin

Albin

  Seguro que alguna vez has escuchado algún nombre que te ha parecido realmente raro. Aunque por desgracia son cada vez menos raros. Por desgracia, porque además de raros suelen ser ridículos. Hace unos días leía un artículo en Recuerdos de Pandora en el que se comentaba cuál era el nombre más largo de la historia, un nombre de 746 letras con un apellido de 590 letras. Desde luego es un nombre bastante peculiar, pero sorprendentemente existe un nombre todavía más extraño. O por lo menos un intento de nombre. Su historia es casi tan curiosa como el propio nombre.

   En 1991 la pareja sueca formada por Elizabeth Hallin y Lasse Diding tuvieron un hijo al que decidieron dejar sin nombre. Pero después de que el niño sin nombre cumpliera cinco años la corte del distrito de Halmstad, al sur de Suecia, les impuso una multa de 5.000 coronas suecas ‒unos 550 euros‒ por no registrar al niño. Como protesta ante la decisión judicial los padres enviaron un nombre de 43 caracteres, que no tenía ninguna vocal e incluía cinco dígitos. El nombre en cuestión era «Brfxxccxxmnpcccclllmmnprxvclmnckssqlbb11116», pero en realidad se pronunciaría «Albin». A los padres les parecía que esta divertida broma recordaba al espíritu de la patafísica. Como la corte rechazó el nombre y mantuvo la multa los padres intentaron cambiar el nombre por «A», aunque manteniendo su pronunciación «Albin». La corte tampoco lo aprobó, porque en Suecia está prohibido tener un nombre de una sola letra.

   Finalmente el niño acabó por llamarse «Albin Gustaf Tarzan Hallin», aunque en su primer pasaporte el nombre que figura es «Icke namngivet gossebarn», que literalmente significa «bebé sin nombre». En fin, solo espero que esta anécdota no dé ideas a ningún padre con pocas luces.

Comentarios

comentarios