Malleus Maleficarum, El Martillo de las Brujas

Malleus Maleficarum, El Martillo de las Brujas

   No, no es la locura de un bibliófilo. Un libro es una cosa increíble. No por el libro en sí mismo, sino por las ideas que contiene. Lo confirman las innumerables quemas de libros que ha habido en la Humanidad, desde la China de Qin Shi Huang en el año 212 a. C hasta la Chile de Pinochet del último cuarto del siglo XX, pasando por la más famosa de todas, la Hoguera de las vanidades de Girolamo Savonarola. Como vilumbra Ray Bradbury en su Fahrenheit 451, un mundo sin libros es un mundo fácilmente domesticable.

   Borges, que imaginaba el más allá como una suerte de biblioteca, dijo que todo libro es la menoria de nuestra especie, lo único que puede salvar al mundo del olvido, en cierto modo un objeto sagrado, porque «cualquier papel que encierra una palabra es el mensaje que un espíritu humano manda a otro espíritu». Pero también los libros tienen su lado oscuro. Sin idealismos trasnochados, Luis Alberto de Cuenca describe como nadie esa doble naturaleza en un poema de Por fuertes y fronteras cuando dice aquello de «libros llenos de cosas deplorables / y de cosas sublimes, / a los que odiar / o por los que morir».

El manifiesto comunista

El manifiesto comunista

   Los grandes libros sagrados son el ejemplo perfecto, y el más controvertido al mismo tiempo. Para más de uno la grandeza espiritual que contienen estos libros hace que sea una barbaridad incluirlos en una lista de los libros que más daño han hecho a la Humanidad, pero no se puede negar que en ellos se han basado muchas grandes masacres, como por ejemplo las guerras santas, las cruzadas cristianas en La Biblia y la yihad en El Corán. Aunque en la lucha despiadada contra el paganismo antes que en La Biblia habría que pensar en el Malleus Maleficarum, también conocido como El Martillo de las Brujas, un manual dirigido a cazadores de brujas y a jueces escrito por los monjes inquisidores dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger. El libro apareció poco antes de que se produjera la Reforma protestante, en una época de terror y de intolerancia feroz con cualquier mínimo atisbo de ir en contra de los preceptos eclesiásticos. El ejemplar se convirtió en un referente en cuanto a la cacería de brujas, y desde el siglo XV hasta el siglo XVII se publicaron decenas de ediciones.

El príncipe de Maquiavelo

El príncipe de Maquiavelo

   La religión ha sido el origen de muchos lamentables episodios de la Humanidad, pero desde luego la política no le va a la zaga. Todavía hoy en día hay personas que creen en El manifiesto comunista de Marx a pies juntillas, como si fuera La Biblia. Su influencia como tratado político en el siglo XX está más allá de toda duda, pero también es innegable que ha inspirado algunos de los regímenes políticos más brutales y totalitarios que ha conocido la Humanidad y que muchas grandes barbaries se han cometido en su nombre. Algo que, salvando las distancias porque tienen planteamientos muy distintos, también ha pasado con El príncipe de Maquiavelo. En su obra Maquiavelo elogia al dirigente sin escrúpulos y dice que no es necesario que tenga grandes virtudes, que es suficiente con aparentarlas. El príncipe inspiró a personajes como Napoleón I, Stalin, Hitler o Mussolini.

   Si hubiera que pensar en un libro verdaderamente nocivo para la Humanidad seguro que no faltará quien piense en el terrible Mein Kampf de Hitler, que es el libro donde el genocida alemán plantea su teoría racista dividiendo el mundo dos razas, una superior y otra inferior, propone el asesinato en masa de todos los judíos y defiende una guerra contra Francia y Rusia para establecer la supremacía del imperio alemán. Aunque inicialmente el libro fue ignorado, cuando Hitler ascendió al poder tuvo una gran repercusión en Europa. Se calcula que en 1945 solo en Alemania había unos diez millones de ejemplares en circulación. Uno de los libros en los que Hitler se basó para escribir su infame ensayo fue Los Protocolos de los Sabios de Sión, un folleto político que pretende descubrir un complot de los judíos y de la Masonería para gobernar el mundo. Además de inspirar a Hitler se usó en la Revolución Rusa para alentar el odio contra los judíos y hoy en día se sigue publicando en algunos estados de Oriente Medio como propaganda negativa en contra de Israel. Menos conocido que el Mein Kampf es el libro El eje de la civilización de Margaret Sanger. Escrito solo 3 años antes que el libro de Hitler, los planteamientos de Sanger van en la misma línea racista: expone su teoría de la eugenesia ‒control de la raza humana por crianza selectiva‒ y defiende la pureza racial. Según Margaret los seres humanos inferiores deben ser sacrificados para permitir que una raza superior aparezca con el tiempo.

   Además de todos los mencionados, hay determinados libros que han causado grandes daños de forma involuntaria, porque fueron escritos desde el desconocimiento o directamente desde la ignorancia. Uno de ellos es El libro del bebé y el cuidado de los niños del doctor Benjamin Spock. En su ensayo Spock recomendaba que se pusiera a los bebés a dormir boca abajo para evitar que que se ahogaran en caso de que vomitaran, una práctica que se ha venido considerando como correcta prácticamente hasta los años 90. Sin embargo, estudios científicos posteriores demostraron que el consejo de Spock en realidad aumentaba las muertes por asfixia. Se estima que unos 50.000 bebés han muerto por seguir los consejos de Spock.

La caja negra de Darwin de Behe

La caja negra de Darwin de Behe

   Otro libro involuntariamente dañino es el que Michael J. Behe publicó en 1996, titulado La caja negra de Darwin: el reto de la bioquímica a la evolución. En este ensayo Behe cuestiona la teoría evolutiva de Darwin y desarrolla su noción de la complejidad irreductible, basándose en el hecho de que muchos sistemas bioquímicos son el resultado de un diseño inteligente. A pesar de que el libro ha sido unánimemente rechazado por la comunidad científica, muchos sectores fundamentalistas lo utilizan de forma simplista para argumentar que la teoría evolutiva es falsa y para defender una interpretación literal de La Biblia. Hay que señalar que el propio Behe ni es fundamentalista ni cree en la interpretación literal de La Biblia.

   Visto lo visto, queda claro que no conviene subestimar el poder de los libros. Algunos de ellos han causado tanta destrucción a la Humanidad que más les hubiera valido arder en una de esas hogueras expiatorias. Aunque en su defensa hay que decir que la destrucción no la provocan los libros en sí mismos, sino las personas que los escriben llenándolos de veneno o que los reinterpretan y pervierten en beneficio propio. Mejor pensar eso que darle la razón al Bradbury de Fahrenheit 451.

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