Life

Life

   Life es un cómic táctil para personas ciegas desarrollado para la empresa Nota por Philipp Meyer, estudiante de la Universidad de Malmö en Suecia. Se trata de 24 paneles que usan el sistema de escritura Braille para contar, a través de una narración completamente táctil, una historia sobre el amor, la vida y la muerte. Desde un primer momento Meyer se planteó el proyecto como una mezcla de reto y de experimento. Su objetivo era que el lector pudiera ser capaz de seguir la historia únicamente tocando el papel, solo con la yema de sus dedos, sin que hubiera ningún tipo de información auditiva.

   Para empezar su proyecto Meyer trató de simplificar al máximo gráficamente la historia sin que perdiera significando y sin dejar de usar al mismo tiempo las técnicas propias del formato cómic. Antes de crear el prototipo táctil hizo una versión digital con CSS, usando la sucesión de Fibonacci para determinar el diámetro de los círculos. Después de enviársela a algunos amigos comenzó a trabajar en varios prototipos imprimiendo en relieve sobre papel.

Philipp Meyer

Philipp Meyer

   Meyer pasó el prototipo a Michael, la persona ciega que le ayudó durante todo el proceso ‒y la primera persona que haya leído un cómic táctil‒. En las siguientes semanas siguió haciendo pruebas entregando el cómic a más gente ciega y con la experiencia fue introduciendo algunas modificaciones en el modelo inicial. La primera versión definitiva fue un libro en papel especial y encuadernado a mano, aunque también puede abrirse y extenderse como un acordeón. Después de las primeras versiones Meyer comprobó que había invidentes que tenían dificultades para entender el libro porque nunca habían estado en contacto con el formato cómic, así que añadió en la primera página una breve nota aclaratoria que dice: «Cada página tiene 4 marcos. En cada cuadro se representa una situación. Los números en los primeros 4 marcos indican la dirección de lectura». Los marcos son muy importantes como guía.

   Meyer reconoce que el proyecto ha sido el más complicado de todos cuantos ha realizado hasta la fecha ‒en su página pueden verse todos‒, pero al mismo tiempo es el más gratificante. Cuenta que uno de los momentos más inolvidables de su vida fue el día en que Michael leyó el cómic por primera vez. Desde luego, me ha recordado a la historia que se suele contar sobre San Agustín y San Ambrosio, obispo de Milán. Se dice que San Agustín se sorprendió mucho al entrar en la celda de San Ambrosio y encontrarlo leyendo en silencio, algo que nunca nadie había hecho antes. Y es que ese día Michael hizo algo que, efectivamente, nadie había hecho jamás hasta ese momento.

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