El último libro del mundo

El último libro del mundo

   El final de Fahrenheit 451 es de esos que te dejan sin palabras. En un mundo sin libros, donde la letra escrita está prohibida bajo pena de muerte, cada persona decide convertirse en un libro memorizándolo para transmitirlo de forma oral palabra por palabra a las futuras generaciones. Una versión del «¿y tú qué libro te llevarías a una isla desierta?» como solo Bradbury sabe hacerlo. Si tuvieras que elegir un libro que fuera el último del mundo, un libro que diera testimonio de la raza humana, ¿cuál sería? Pues bien, el artista uruguayo Luis Camnitzer no solo se hizo esa misma pregunta, sino que además elaboró una obra de arte con su respuesta. Una respuesta llamada El último libro.

   El punto de partida de Camnitzer no es tan apocalíptico, o por lo menos no lo es a corto plazo. Parte de la premisa de que la cultura basada en los libros está llegando a su fin por muchos y diversos motivos ‒la imposición de un entorno más tecnológico, los sistemas educativos cada vez más deficientes o el avance de los fundamentalismos religiosos y antiintelectualistas‒. El resultado final es El último libro, que es una especie de cápsula del tiempo que dejará testimonio escrito de la raza humana. ¿Y de qué puede tratar un libro que tiene semejante responsabilidad? En realidad Camnitzer no es el autor, solo es el compilador. Durante algún tiempo estuvo recibiendo colaboraciones en su correo electrónico de cualquier persona que quisiera participar en el proyecto. Paradógicamente, la propuesta se viralizó por Internet y Camnitzer recibió cientos de aportaciones de todos los rincones del planeta.

Luis Camnitzer

Luis Camnitzer

   Camnitzer le comentó el proyecto a Rosa Regás, que por entonces era Directora de la Biblioteca Nacional de España, y quedó encantada. La institución patrocinaría la elaboración de El último libro y cuando estuviera listo se realizaría una exposición. Sin embargo, Rosa Regás dimitió en 2007, y aunque su sucesora, Milagros del Corral, siguió con el proyecto adelante, en la fase final empezaron a surgir problemas y a ponerle pegas a Camnitzer. Le dijeron que algunas colaboraciones debían ser eliminadas, que había demasiadas imágenes y demasiados textos en inglés y que debían ser todos en español y todos los colaboradores debían ceder los derechos a la Biblioteca a través de una carta firmada. La gota que colmó el vaso fue la exigencia de la Biblioteca de que todo el material se colgara en youtube, a lo que Camnitzer tuvo que negarse porque en las bases del proyecto no se mencionaba nada al respecto y él no podía decidir sobre obras ajenas. Al final la exposición se canceló y se acabó realizando en la Biblioteca Nacional de República Argentina.

   Dejo un vídeo en el que se ve cómo se pasa una de las páginas de este último libro. Desde luego no es una lectura recomendada para tenerla en la mesita de noche.

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