Pyle y su falso Modigliani y verdadero Hory

Pyle y su falso Modigliani y verdadero Hory

   No, no se trata de un trabalenguas ni de un refrán incompleto. Más bien es una de las situaciones más curiosas del arte moderno. Y es que en el mundo de las falsificaciones, como en el del arte legítimo, hay autores de primera y de segunda fila, y dentro de los de primera fila hay también genios. Me refiero a Hans van Meegeren, a David Stein, a John Myatt, a Shaun Greenhalgh y, por supuesto, a Elmyr de Hory. De casi todos ellos hablé cuando me referí a las más grandes falsificaciones del arte. Artistas tan buenos que su talento no tiene nada que envidiar de los originales.

   Antes de saber que era un engaño muchos expertos de arte consideraron que Los discípulos de Emaús de Meegeren era el mejor cuadro de Vermeer. Y si el pudor nos lo permitiriera podríamos decir que incluso supera a Vermeer en algunos casos. Algunas de las falsificaciones que Lothar Malskat hizo de Changall fueron vendidas como falsificaciones en precios que casi igualaron a los del original ‒una de ellas incluso fue firmada por el propio Changall pensando que efectivamente era suya‒. Las obras de John Myatt, marcadas como falsificaciones, pueden llegar hasta las 45 mil libras. Las falsificaciones de Elmyr de Hory han conseguido tanto prestigio que han llegado a venderse hasta por 20 mil dólares. El estatus de algunos falsificadores ha llegado a un punto de prestigio en el que no solo no se oculta su autoría sino que se exhibe con orgullo. Ni que decir tiene que muchas de estas falsificaciones se han expuesto como tales en exhibiciones itinerantes o permanentes o incluso, algunas, están colgadas en las paredes de prestigiosos museos.

   En los años 70 en Londres el galerista Peter Wright organizó con la obra de Elmyr de Hory una exposición que incluía obras originales y falsificaciones. Al final consiguió vender todos los cuadros que había en la exposición, incluyendo las falsificaciones, que se vendieron como tales. Después de su trágico suicidio en 1976 sus obras se revalorizaron enormemente. En palabras de Wright, ser propietario de un famoso de Hory falso ha llegado a tener su prestigio dentro del mundo del arte.

   Uno de esos propietarios es John Pyle, que ha hecho una importante apuesta por las falsificaciones de Hory adquiriendo varias de ellas. Este anticuario explica que una vez alguien le preguntó frente a una falsificación de Modigliani si era un verdadero de Hory, a lo que él contestó: «Efectivamente, no es un Modigliani pero es un verdadero de Hory. ¿Alguna vez había visto una obra tan bien hecha salvo en Modigliani?». Pyle dice haber visto falsas falsificaciones de Hory en una galería de Santa Fe y que era tremendamente fácil notar la diferencia con un de Hory original.

   Pyle espera que en un futuro sus falsificaciones se revaloricen y para entonces planea venderlas. Tan solo debe tener algo de cuidado para no confundir las falsas falsificaciones con auténticas falsificaciones.

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