Variaciones de la Gioconda

Variaciones de la Gioconda

   Sería largo de relatar el cúmulo de circunstancias que han llevado a la Gioconda o Mona Lisa a convertirse en el cuadro más famoso del mundo. Por una parte, da Vinci desarrolla plenamente su técnica del sfumato, como puede verse por ejemplo en el sombreado alrededor de los ojos; por otra, existen toda una serie de misterios y leyendas que rodean la obra, desde la identidad del ‒o la‒ modelo hasta la posibilidad de que estuviera embarazada o de que fuera en realidad un autorretrato del propio da Vinci. Sin olvidarnos, por supuesto, de su enigmática sonrisa. Los episodios protagonizados por el cuadro avivaron el mito, incluyendo su robo en 1911, que fue bautizado como el «Robo del Siglo».

   Además, la Mona Lisa ha sido la obra artística más representada de la historia. Convertida en icono cultural, se ha usado como referencia en arte, en televisión, en publicidad, en toda clase de objetos cotidianos, etc. Es también una de las obras más copiadas y versionadas que jamás hayan existido. Algo que se ha hecho prácticamente desde el primer momento en que fue pintada, como demuestra la copia atribuida a Andrea Salai y Francesco Melzi, discípulos de da Vinci, o la Mona Lisa de Isleworth.

   El siglo XX es el que mayor número de versiones ha hecho del cuadro. Es lo que la modernidad trajo al arte: una mezcla de ironía, de parodia y de autorreferencia ‒un mirarse el ombligo‒. Primero llegó Duchamp y le plantó un bigotazo y una perilla en la cara. Después Dalí la ridiculizó retratándose a él mismo y Botero la deformó volviéndola obesa. Y de ahí casi llegamos ya a la Cerdita Piggy en el papel protagonista. O a la Mona Lisa con cabeza de conejo de Hillary White.

   ¿Cuántas versiones se han hecho del cuadro? Es difícil saberlo. En Tú Lisa, yo Conda ponen una casi diaria y están a punto de llegar a las 400, aunque me apuesto lo que quieras a que ‒por suerte‒ no es posible ponerlas todas. Hay tantas versiones y con estilos tan distintos que la página ha terminado convirtiéndose en un gigantesco escaparate de arte contemporáneo. Bueno, en realidad ese era el objetivo desde el principio: difundir la obra de todo tipo de artistas y creadores con una única premisa, la de versionar el conocido cuadro de da Vinci. Por eso, cada una de las versiones se acompaña de una ficha bastante completa que nos permitirá seguir investigando sobre cualquier autor que nos llame la atención.

   Hay que reconocer que la idea de conocer el arte contemporáneo exclusivamente a través de la Mona Lisa es una propuesta llena de ingenio. A continuación, para ir abriendo boca, pongo algunas de las versiones que más me han llamado la atención, aunque por supuesto recomiendo visitar la fuente original.

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