Florencia

Florencia

   En 1817 Stendhal visitó Florencia. El escritor no estaba preparado para la acumulación de tanta belleza artística. Se suele hacer referencia a un episodio ocurrido mientras visitaba la monumental iglesia de Santa Croce. Stendhal notó una repentina ansiedad acompañada de fuertes palpitaciones, temblores, mareos, una cierta confusión y una sensación de vértigo y de ahogo. En su diario de viajes Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio lo describe de la siguiente manera: «Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme». El médico que le revisó más tarde le diagnosticó una «sobredosis de belleza». Aunque no fue exclusivamente por la iglesia de Santa Croce. No, en la obra de Stendhal se hacen ese tipo de comentarios sobre toda Florencia entera.

   Después de casi veinte años de experiencia con los pacientes en el Hospital de Santa Maria Nuova en Florencia la psiquiatra florentina Graziella Magherini observó y describió más de cien casos similares al de Stendhal entre turistas y visitantes de la ciudad, sobre todo después de visitar la Galeri degli Uffizi. En 1989 Magherini publicó un libro titulado El síndrome de Sthendal, en el que describía los casos más interesantes y usaba ese término para referirse al estado de ansiedad que la acumulación o el exceso de arte causaba en ciertas personas especialmente sensibles. A este mal se le ha conocido también con otros nombres: «estrés del viajero», «síndrome de Florencia», «hiperculturemia» o «enfermedad de los museos».

   Los psicólogos que han considerado su existencia lo describen como una reacción corporal y psicosomática como consecuencia de la saturación que produce una sobreestimulación de belleza en un corto periodo de tiempo. Se produce cuando la persona se expone una desorbitada cantidad de obras de arte a un mismo tiempo o cuando se visualizan obras de una belleza excesiva. Además de los síntomas padecidos por Stendhal habría que añadir, en los casos más severos, desvanecimientos, crisis de pánico, estados de depresión, psicosis, impulsos destructivos, amnesia, paraonia y alucinaciones.

   Otros especialistas, sin embargo, dudan en catalogar este cuadro psicosomático de síndrome. Más bien la consideran como una reacción autoinducida que parte de un concepto del arte y de su percepción que tiene mucho de romántico. De hecho, en la mayor parte de los casos documentados los síntomas son leves o parciales, o se manifiestan en cara más positiva ‒goce, placer, emoción, etc.‒. Pero, a fin de cuentas, cualquiera que haya visitado Florencia comprenderá que es difícil mantenerse impasible ante el espectáculo que es esa ciudad.

   Por cierto, el síndrome Stendhal aparecía en un anuncio del Audi A8 allá por 2005. El protagonista del anuncio padece los efectos del síndrome al conducir un Audi, mientras una voz en off nos cuenta la historia de Stendhal en la iglesia de Santa Croce.

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