Mary Toft

Mary Toft

   En 1726 se extendió por toda Inglaterra la noticia de que una mujer llamada Mary Toft, de Godalming, cerca de Guildford, en Surrey, había dado a luz a una camada de conejos. Mary había tenido un aborto un mes antes de que todo empezara. En él dio a luz varios trozos de carne que parecían ser partes de animales. Su suegra, Ann Toft, le envió varias muestras a un cirujano local llamado John Howard. Este en principio se mostraba bastante escéptico pero que finalmente aceptó ir a visitarla. Después del reconocimiento, Howard no encontró nada de particular en Mary, aunque durante un mes aproximadamente ella le siguió entregando más partes de animales que, según decía, provenían de su vientre ‒una cabeza de conejo, las patas de un gato, o incluso nueve conejitos muertos en un mismo día‒.

   Howard envió numerosas cartas a algunos de los médicos y científicos más reputados de toda Inglaterra informándoles de estos nacimientos milagrosos. El extraño suceso llegó también a oídos del rey Jorge I, que decidió enviar a dos de sus hombres de confianza a investigar el caso: Nathaniel St. André, cirujano de la Casa Real, y Samuel Molyneux, secretario del Príncipe de Gales. Ambos se trasladaron a la casa de Howard, en Guildford, donde permanecía Mary bajo observación. Fueron recibidos con la noticia de que estaba dando a luz a quince conejos. St. André estaba convencido de la autenticidad del caso y tomó algunos ejemplares para regresar a Londres y mostrárselos al rey.

Cunicularii o Los Reyes Magos de Godliman en la Consulta de William Hogarth

Cunicularii o Los Reyes Magos de Godliman en la Consulta de William Hogarth

Fascinado, el rey envió cirujano Cyriacus Ahlers a Guildford. Ahlers fue testigo del nacimiento de varios conejos, pero a pesar de todo sospechaba que todo pudiera ser un engaño. Así que regresó a Londres con varias muestras, les hizo un estudio pormenorizado, y llegó a la conclusión de que era imposible que aquellos conejos se hubieran desarrollado en el vientre de Mary. Al mismo tiempo, St. André se puso en contacto con Sir Richard Manningham, un eminente médico de la alta sociedad londinese, para que asistiera a Mary en un parto. Ante él dio a luz lo que parecía la vejiga de un cerdo.

Como la controversia seguía aumentando y la noticia era cada vez más conocida por toda Inglaterra, médicos de todo el país querían examinar a Mary y comprobar el milagro con sus propios ojos. Por ese motivo, Mary fue trasladada a una casa de baños en los campos de Leicester de Londres, donde se trasladaron una gran multitud de médicos, entre ellos el respetado doctor James Douglas, que estaba convencido de que todo era un engaño.

Durante varios días Mary intentó dar a luz a nuevos conejos sin llegar a conseguirlo. Su salud se iba deteriorando rápidamente. Sin embargo, todo pareció acabar de resolverse cuando el portero de la casa de baños fue sorprendido introduciendo un pequeño conejo en la habitación de Mary. Según declaró al juez de paz lo había hecho a petición de Margaret, la cuñada de Mary. Durante los siguientes días los médicos trataron de presionar a Mary para que confesara el fraude, pero ella lo negaba en todo momento. Manningham llegó incluso a amenazarla con abrirle el vientre para comprobar si era igual al del resto de mujeres. Finalmente Mary se vio obligada a confesar que se había insertado conejos muertos en su vagina y luego había simulado darlos a luz.

Sátira St. André, vestido como un bufón de la corte

Sátira St. André, vestido como un bufón de la corte

   La confesión dejó en evidencia a St. André, que defendía la teoría de que un fuerte estímulo emocional en la madre podía influir en el desarrollo del feto y provocarle anomalías. Supuestamente St. André no había sido cómplice, no así John Howard, que según confesó Mary sí conocía el engaño. Cuando el engaño se hizo público la profesión médica se convirtió en el blanco de una gran cantidad de bromas. William Hogarth publicó su Cunicularii o Los Reyes Magos de Godliman en la Consulta donde retrata a Mary Toft en pleno parto, rodeada de médicos, a los que retrata como ignorantes, crédulos e incompetentes. A raíz del escándalo también aparecen una gran cantidad de folletos y dibujos ridiculizando a los médicos. Entre ellos a St. André, que vio cómo su reputación se desplomaba, perdió el favor de la corte y de todos sus pacientes, y acabó sus días olvidado y rodeado de miseria.

   Mary pasó varios meses en la cárcel. Después fue puesta en libertad y volvió a su hogar. Nunca se supo por qué ella o su familia habían intentado engañar al mundo haciéndole creer que tenía la capacidad de dar a luz conejos y otros animales, aunque no es difícil suponer que seguramente iban buscando fama y dinero. Y es que después de varios siglos parece que el mundo no ha cambiado tanto.