José Ignacio Wert

José Ignacio Wert

    José Ignacio Wert afirmaba en una entrevista en Los Desayunos de TVE que Educación impondrá más contenidos a las autonomías, que no es de recibo en en España haya 17 modelos educativos distintos. Este centralismo homogeneizador no debería pillar por sorpresa a nadie viniendo de quien viene. Pero lo que no es de recibo, en realidad, es que las diferencias entre modelos sean las que son. Wert habla de contenidos mínimos y de competencias básicas, pero lo que más llama la atención son muchas de las diferencias económicas que hay entre algunos de esos 17 modelos. Por ejemplo, que se hayan tendido hacia la gratuidad total en Andalucía y, por el contrario, se haya encarecido tanto en Madrid, con la subida del IVA en el material escolar y de un 2,39 por ciento en libros de texto, con la eliminación de la beca de libros de texto o con el impuesto tupper.

    Es inaudito que en una comunidad autónoma una familia tenga que desembolsar varios cientos de euros en libros de texto y que en otra sean completamente gratuitos. Como también lo es que se cobren determinados conceptos por ir al centro con un tupper: uso de las instalaciones, luz eléctrica o servicio de limpieza. Es como si se pretendiera cobrar a los alumnos cada vez que se enciende una luz, se pone en funcionamiento un aparato de aire acondicionado o una calefacción, se abre un grifo o se tira de la cadena en un retrete. Y la propuesta de Aguirre de que sean los propios profesores los que se encarguen del servicio de vigilancia de los comedores más que una alternativa meditada parece una estratagema para enfrentar a padres y a profesorado con la excusa de que si hay que cobrar por el servicio es porque los profesores no están dispuestos a hacerlo gratis.

    Sin embargo, el sistema andaluz de gratuidad total tampoco carece de fallos. Visto el pulso que hay entre gobierno central y autonómico en cuestiones como Educación para la Ciudadanía, cuyo temario Andalucía mantendrá en su antigua formulación, se ha llegado a un extremismo tan radical que parece más una rabieta que un modelo bien meditado, un «si tú dices blanco yo digo negro».

    Es cierto que las diferencias están presentes en los 17 modelos, pero no son únicamente las diferencias de las que habla Wert. Da miedo pensar que el ejecutivo decidiera homogeneizar hasta las últimas consecuencias, porque está claro cuál de esos modelos se impondría. La batalla entre gobierno central y autonomías está abierta y tiene para rato.

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