Romeo y Julieta en una explosión de rabia

Romeo y Julieta en una explosión de rabia

   Alguna vez he hecho el experimento de convertir grandes obras de la literatura en nubes de palabras, algo que no fue demasiado complicado teniendo en cuenta que existen páginas que se encargan de hacer la mayor parte del trabajo. Supongo que hubiera sido muy distinto si hubiera querido hacerlo a mano, seleccionando las palabras una a una y dándoles forma a la vieja usanza, es decir, recortándolas y pegándolas en forma de collage. Algo así es lo que el artista Sam Winston se propuso hacer con Romeo y Julieta, aunque él quiso llegar mucho más lejos.

   La inmortal obra de Shakespeare se ha convertido en uno de los símbolos universales de la sociedad occidental para expresar una determinada concepción de la pasión amorosa. Sin embargo, en ese proceso de universalización las obras literarias quedan prácticamente reducidas a su significado, olvidándose que todo libro es por fuerza una conjunción en equilibrio de expresión y contenido. Lo que Winston trata de conseguir con sus versiones de Romeo y Julieta es rescatar esa expresión perdida y reconstruirla de una forma puramente visual, muy cercana a la pintura, usando como eje temático las tres emociones que dominan el drama: la pasión, la rabia y el consuelo. Así, rompe con la característica narración lineal de la literatura y nos descubre una nueva forma de descodificar la obra, al tiempo que demuestra las posibilidades comunicativas que se esconden detrás de las tipografías, en este caso en Garamond 14.

   Para elaborar cada uno de los collages Winston ha sometido al texto de Shakespeare a una completa deconstrucción, en el sentido más literal de la palabra. Ha cortado cada letra de cada palabra de Romeo y Julieta y después las ha reorganizado de manera que transmitan cada una de esas tres emociones. Según Winston, una forma muy adecuada de presentar el texto en una época caótica como la que nos ha tocado vivir.

   Para terminar, si el experimento te ha parecido interesante te recomiendo que le eches un vistazo al trabajo de Zach Weinersmith y Katie Sekelsky, que metieron todo Romeo y Julieta en un marcapáginas ‒y también lo hicieron con Hamlet y El sueño de una noche de verano‒, lo que dio como resultado un libro dentro de otro libro.

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