Zombi filosófico

Zombi filosófico

   En la sociedad posmoderna en que nos ha tocado vivir todo lo que se pone de moda tarde o temprano acaba cruzando su camino con la filosofía. Y los zombis, que están más de moda que nunca, no han sido una excepción. Basta con ver el libro de Jorge Fernández Gonzalo, Filosofía zombi, un ensayo cuya lectura recomiendo especialmente por el brillante análisis que hace de las sociedades contemporáneas en relación con los no muertos. Pero ahora quisiera detenerme en otro filósofo, en David Chalmers, que escribió en 1996 un libro titulado La mente consciente: en busca de una teoría fundamental donde desarrolla su teoría del zombi filosófico.

   El zombi filosófico es una noción usada en la filosofía de la mente que designa a un ser hipotético que carece de consciencia pero que tiene la biología, el aspecto y el comportamiento de un ser humano normal, del que es indistinguible. Carecerían de lo que en filosofía de la mente se conoce como qualia, es decir, cualidades subjetivas de las experiencias individuales ‒algo así como la rojez de lo rojo‒. Por ejemplo, si se le pincha un dedo reaccionará como lo haría cualquier ser humano normal, pero en realidad no tendrá una experiencia subjetiva del dolor.

   En un siguiente paso Chalmers llega a concebir un mundo zombi entero, esto es, un mundo físicamente indistinguible de este mundo pero totalmente carente de experiencia consciente. Lo que demuestra este concepto es que no todo se puede reducir a hechos físicos y que no se puede hacer un paralelismo exacto entre la mente y su funcionamiento y el cerebro y su funcionamiento. De esta manera pone en entredicho tanto el fisicalismo ‒que defiende que todo lo que existe es exclusivamente físico‒ como el materialismo, el conductivismo y el funcionalismo.

   Hay que aclarar que nos estamos moviendo en todo momento en un plano teórico y que los propios defensores de los zombis filosóficos admiten que estos seres no son físicamente posibles. Ahora bien, Chalmers consigue argumentar su existencia desde un punto de vista lógico. Sin embargo, hay filósofos que opinan que las premisas de las que parte Chalmers no son verdaderas, como es el caso de Daniel Dennett, para quien el zombi filosófico tal y como lo plantea Chalmers es a todas luces imposible. Porque incluso aunque puedan existir como una posibilidad lógica, eso no sería suficiente para establecerlo como una posibilidad metafísica.

De esta discusión se han derivado innumerables experimentos mentales, como por ejemplo el de la habitación china de John Searle con respecto a la inteligencia artificial ‒¿sería esta un zombi filosófico?‒ o el del cuarto de Mary, propuesto por Frank Jackson. Este filósofo imagina a Mary, una brillante científica encerrada en un cuarto en blanco y negro que se ve obligada a investigar el mundo desde un monitor también en blanco y negro. Mary tiene absolutamente toda la información física acerca de la visión humana del color, de lo que sucede cuando se ve el cielo o se ve la sangre, y asocia a ellos términos como «azul» o «rojo» respectivamente. ¿Qué sucedería si se le permitiera salir de la habitación o se le diera un monitor en color? ¿Aprendería algo nuevo? Para Jackson la respuesta es afirmativa, lo que confirma que aunque hubiera tenido toda la información física su conocimiento previo del mundo seguía siendo incompleto, por lo que el fisicalismo es falso. Daniel Dennet, en cambio, piensa que Mary no aprendería nada nuevo y que su conocimiento le permitiría saber qué podía esperar del color rojo incluso antes de salir del cuarto.

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