Spectra

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   Aunque no más de una decena de movimientos vanguardistas consiguieron imponerse y dejar profunda huella en la historia de la literatura, basta echar un vistazo a obras como el Diccionario de ismos de Juan Eduardo Cirlot para descubrir que fueron muchísimos más los movimientos, la mayor parte de las veces fugaces y poco fructíferos, llenos de teorías pretenciosas y sin sentido. Uno de esos movimientos era el de la poesía «Spectric», creado en febrero de 1916 a partir de un pequeño volumen titulado Spectra: Un libro de experimentos poéticos de Emanuel Morgan y Anne Knish, y que hubiera pasado desapercibido como muchos otros de no ser porque ni era un movimiento vanguardista real ni Morgan y Knish existían de verdad. Pero vayamos por partes.

   En el manifiesto que aparecía como prólogo del libro el movimiento se describía con una mezcla de ciencia, magia y poesía. Entre los textos de la colección predominaba el tono absurdo y la absoluta falta de sentido. A pesar de esto ‒o quizá como consecuencia‒ inicialmente el libro se volvió muy popular entre poetas y críticos, algunos de ellos muy reconocidos.

   Sin embargo, aunque muchos de ellos mantenían correspondencia con los poetas del «Spectric», Morgan y Knish nunca llegaron a aparecer un público, lo que hizo que empezara a cuestionarse su existencia. No podrían haber hecho acto de presencia, desde luego, porque Morgan y Knish eran en realidad los poetas Witter Bynner y Arthur Davison Ficke respectivamente. En abril de 1918 Bynner se encontraba dando una conferencia cuando fue desafiado por un hombre que le preguntó «¿No es verdad, señor Bynner, que es Emanuel Morgan y que Arthur Davison es Anne Ficke Knish?». A lo que Bynner respondió afirmativamente.

   Bynner explicó que el objetivo del engaño había sido parodiar con un movimiento falso el exceso de experimentalismo ridículo y sin sentido característico de las vanguardias. Ficke llegó a admitir que había aprendido mucho escribiendo como Knish y que la poesía «Spectric» había influido en su obra posterior. Sea como fuere, esta broma tuvo una paradójica consecuencia Bynner y Knish serían recordados sobre todo por Spectra más que por su obra seria posterior.

   Para terminar te voy a proponer un pequeño juego. En esta página encontrarás algunos textos poéticos y tendrás que decidir si son obras maestras de Ezra Pound o de Amy Lowell o si son parodias de Bynner y Ficke escritas para burlarse de los vanguardistas.

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