El libro de la felicidad

El libro de la felicidad

   Si buscáis «libro de la felicidad» en Internet os aparecerán multitud de resultados: un libro de Ramiro Calle, algunas anotaciones referidas a Punset, obras de autoayuda, recetas de cocina o incluso un manuscrito dedicado a los signos del zodiaco. No vengo a hablar de ninguno de esos libros, todos físicos, variados, impresos en papel, a la venta… (excepto el manuscrito, aunque oye, quién sabe hasta donde pueden llegar los límites de la negociación). Mi libro de la felicidad es, simplemente, un mini vídeo que alguien montó en youtube donde se ofrecen una serie de consejos o de pautas para que nuestra felicidad no merme.

   La cosa es que una profesora a la que aprecio mucho, antes de un examen en el que me jugaba toda una asignatura, me puso este video y me dejó que lo viera, lo leyera, me dejara invadir por la música y así me bajaran las pulsaciones, haciéndome ver que en mi vida había cosas más importantes que ese examen. Me pareció una gran técnica pedagógica (me la quedo), mucho más elaborada que un «no pasa nada» o «respira hondo». No pasará nada para usted…

   Bueno, el caso es que yo siempre he sido bastante crítica con la «filosofía barata» y la moda de escribir frases como si fueran una foto, frases profundas con las que cualquier persona (y si no probad, e intentad buscar un motivo para no sentiros reflejados con alguna de ellas) se puede identificar por algo o alguien que tenga en su vida, descubriendo la pólvora la mayoría de las veces. Pero este «libro», lejos de ser profundo, es sencillo, y con pocas palabras acompañadas de dibujos nombra acciones que podemos haber hecho, o no, en nuestra vida, y que nos han hecho felices sin darnos cuenta.

   «Muéstrate, sigue tu instinto, inspírate, deja de ser una víctima, haz todo aquello que sabes hacer bien, ama tu trabajo, míralo todo desde una nueva perspectiva, ten curiosidad por todo lo que te rodea, no te aísles, júntate con los que quieres, márcate objetivos, acaba lo que empezaste, ayuda a los demás, olvídate por un día de las malas noticias, baila, mímate un poco, enfréntate a tus miedos, visita un museo, alguna decisión es mejor que ninguna decisión, haz ejercicio, desenchúfate de la tele, escucha música, mantente en contacto con la naturaleza, ánimo, tú puedes, busca el equilibrio, procura dormir bien, lee, compra flores, trata de llegar, programa un plan realista, no te compares con los demás, vive el momento, no seas injusto contigo mismo, acepta que la vida tiene momentos buenos y malos, piensa cada noche en las cosas buenas que te han sucedido hoy, deja que entren las nuevas ideas, cree en ti, sé amable, deja que la gente sepa lo especial que eres, sé honesto contigo mismo, no dejes que te obsesionen los pensamientos negativos, céntrate en crear lo que deseas, dedica tiempo simplemente a divertirte, da las gracias a las personas que te enseñan, que te apoyan, que te animan, e invítalas a tomar un café, no lo olvides…el dinero no puede comprar la felicidad, ofrece lo que ya no necesites a quienes sí pueden necesitarlo, valora quien eres en este momento, forma parte de un grupo, encuentra un espacio común, cuida el amor en tu vida, haz una lista de agradecimientos, ama a la Madre Tierra, hazlo lo mejor posible, no pierdas la esperanza, nunca sabes lo que el mañana te puede traer, nunca dejes de aprender, aprecia lo que tienes, cree en algo tan grande como tú mismo, permanece junto a tus amigos y tu familia, sé honesto contigo mismo».

   Leyendo un poco por encima puede parecer que el mensaje que se transmite es el mismo que el de «las frases optimistas fotografiadas». Sin embargo, existe un realismo importante: se dan consejos con connotación negativa de acciones que solemos llevar a cabo. Por ejemplo, «deja de ser una víctima», «no te aisles», «desenchúfate de la tele», «programa un plan realista», «no te compares con los demás», «no seas injusto contigo mismo»… y por eso me gusta este libro, porque el optimismo también debe ser realista. Ni todos los consejos pueden ser estupendos, ni todos los ejecutores deben creer que la vida perfecta existe. Las emociones positivas no siempre son estables y constantes, vivimos entre montañas, hay que saber caminar sobre ellas.

   Caminar entre montañas de altibajos nos ayuda a superar obstáculos, y aunque pensemos que no disfrutamos de «la felicidad plena», nuestra capacidad de afrontamiento nos hace crecer, sin darnos cuenta. Somos mucho más ricos entre montañas. Podemos utilizar los consejos breves del libro de la felicidad para cambiar un poco la visión del mundo cuando tenemos un día regular. Nuestras acciones tienen mucho poder, y somos dueños de ellas. Escalad por las montañas hasta convertiros en expertos.

   Si yo saqué mi examen adelante, vosotros también.

Comentarios

comentarios