Peissel y su acompañante Tashi

Peissel y su acompañante Tashi

   Hace un par de meses tuve que buscar por encargo unos retratos del explorador Michel Peissel. Normalmente no tardo mucho en encontrar lo que busco, pero llegué a unos de sus diarios y su prosa me absorbió por completo, tanto como para pasar las siguientes horas disfrutando de sus peripecias por el prohibido reino de Mustang.

   Peissel es considerado como uno de los últimos grandes exploradores del S. XX, recorrió el Tíbet con la misma libertad que sus habitantes, y dejó plasmadas sus aventuras en 16 libros y más de 20 documentales que hicieron soñar al resto de occidentales con ciudades desconocidas, suspendidas en el tiempo. Parece mentira que ese parisino de la jet set, hijo de diplomático y acostumbrado a la buena vida, intentara emular hace apenas 60 años a Marco Polo y Livingstone, cruzando abruptos desfiladeros a pie o a caballo, sin mapas, sin ayuda, y con los pies llenos de horribles ampollas.

Poblado del reino de Mustang

Poblado del reino de Mustang

   Tras haber leído a los clásicos y soñar desde niño con descubrir nuevos mundos, sus pasos le llevaron al Tíbet casi por casualidad. En 1964 decide introducirse en el inhóspito reino de Lo ‒llamado Mustang por los occidentales‒, cruzando el Annapurna desde Pokhara y ayudado por Tashi, un joven nepalí que debe servirle como intérprete. No fue el primero en introducirse en Lo, algunos occidentales lo habían hecho antes de manera superficial, pero Peissel fue el único que logró llegar hasta el corazón de esas tierras de aire medieval y relacionarse con sus gentes, que alejadas de cualquier modernidad, continuaban pensando que el mundo era plano.

   Imaginad por un momento que acabáis de entrar en un valle recóndito, los aldeanos os miran creyendo ver a un fantasma, se supone que las fronteras están cerradas, que Mustang no pertenece a vuestro tiempo. Cruzáis campos, observáis yaks pastando y disfrutáis escudriñando templos de arquitectura desconocida, saboreando cada detalle. ¿Primera parada? Presentar los respetos al rey de Lo.

Mujeres del Himalaya

Mujeres del Himalaya

   Peissel y Tashi fueron en busca del monarca, sabiendo que si el encuentro no salía como esperaban podría ocurrirles cualquier cosa. Desde luego, nadie iba a preocuparse por la desaparición de un galo y un muchacho de Katmandú. Entraron en su fortaleza y Tashi balbuceó nervioso un par de frases que solo trajeron silencio por parte de la corte. Peissel, esperando lo peor, se acercó al rey y le pidió perdón por su rudo tibetano. Llevaba meses intentado chapurrear su lengua. Que un extranjero hiciera ese esfuerzo cayó en gracia al monarca, que le aseguró una estancia tranquila sin límite de tiempo en su reino y total acceso a manuscritos, templos y aldeas. El impenetrable reino de Lo se convirtió en su hogar.

   Esos meses en Mustang le permitieron ahondar en su cultura y escribir una completa tesis que le llevó directamente a ser portada de National Geographic en 1965, y a publicar uno de sus best sellers cuatro años después: Mustang, reino prohibido del Himalaya. Una lectura imprescindible para aquellos que, al igual que el propio Peissel en su niñez, siguen soñando con descubrir territorios perdidos y sumergirse en otras culturas.

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