Cinetosis, mareo por el movimiento

Cinetosis, mareo por el movimiento

   ¿Has sentido alguna vez un mareo repentino al leer en un coche o al viajar en barco? Lo más probable, si tu cerebro es normal, es que sí, que lo hayas hecho, e incluso hayas tenido que pedir a quien conducía que parase si no quería llevar el coche a limpiar por dentro.

   Si alguna vez te has preguntado por qué ocurre esto te lo solucionamos aquí: se trata de síntomas que avisan de una diferencia de percepciones entre diversos mecanismos de nuestro cuerpo.

   Para saber nuestra orientación (imagínate con los ojos cerrados dentro de una cámara oscura sin ventanas) nos servimos de varios sensores corporales que van desde el oído interno, pasan por la presión arterial y llegan a ojos, huesos, músculos,…Todos estos mecanismos nos indican si estamos tumbados, si nuestro brazo está debajo de nuestra cabeza o si nos encontramos sentados. Hasta aquí todo normal.

   Pero imaginemos lo que ocurre en un barco dentro de un camarote. Tus ojos ven una habitación, y no ven que se mueva. Tu cerebro, ayudado de la memoria, te recuerda constantemente que las habitaciones se hayan firmemente atadas al suelo y que ésta, en definitiva, no se mueve. Sin embargo cada pocos segundos la gravedad cambia de orientación, lo notas en todo tu cuerpo y tu oído interno indica que cabeceas. Incluso las paredes crujen y los objetos se caen de las mesas.

   Todas estas señales viajan al cerebro, donde se comparan y se llega a la conclusión: algo aquí no está bien. Obviamente el cerebro recibe dos informaciones diferentes: por un lado que te mueves; y por otro, que no.

   ¿Qué hace nuestro cerebro entonces? Pues que colapsa en un mareo digno de subir a cubierta considerar aliviar el contenido del estómago, único indicador que puede vaciarse para que no nos de lecturas anómalas. Por desgracia el resto de alertas no pueden ser modificados, y tendremos que buscar un punto de referencia o una nueva lógica para quitarnos el mareo.

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