Cada tuit reafirma nuestro perfil digital

Cada tuit reafirma nuestro perfil digital

   Hace un par de semanas tuve una larga conversación telefónica con un amigo que se dedica al mundo de la investigación, concretamente a la Argumentación y Persuasión en Lingüística. Su visión teórica de las redes sociales me inspiró para crear este artículo, ya que como dije en el anterior post, la comunicación entre nosotros cambia de manera vertiginosa.

   Mientras Facebook ha quedado para nuestros círculos más íntimos y Google+ sigue siendo la gran olvidada, ambos afirmamos que sin ningún tipo de dudas Twitter se había convertido en la red social reina en cuanto a difusión y contacto entre verdaderos extraños ‒aclaro que no entiendo las cuentas privadas en Twitter, ¿qué sentido tienen?‒.

   Empezamos a divagar sobre la importancia de los 140 caracteres. Esa limitación hace que debas resumir en un par de frases lo que quieres transmitir al mundo, hace que debas pensar en CÓMO vas a transmitir tus ideas, porque esos mensajes públicos definirán tu perfil en la red. Por supuesto, existen muchos tipos de tuiteros, y siempre habrá quien diga que no medita antes de publicar, pero el hecho de que sea un servicio de microblogging ya nos condiciona por completo a todos.

Twitter, la reina de las redes sociales

Twitter, la reina de las redes sociales

   Hay que tener claro que el concepto de reputación ha alcanzado desde el auge de las redes sociales un nivel superior. La reputación online traspasa en ocasiones el velo de lo digital para impactar en nuestra vida real. No puedes ‒a no ser que quieras‒ permitirte el lujo de estropear tu imagen con un tuit que seguramente vaya a leer el encargado de recursos humanos de la empresa para la que quieres trabajar. Porque como viene viéndose desde hace un par de años, cada vez se tiene más en cuenta nuestra presencia en el mundo digital para contratarnos o dejarnos de lado.

   Twitter es un veloz juego de persuasión donde tenemos que convencer al resto en pocas palabras. Convencerles de por qué deben seguirnos, por qué deben leer nuestros blogs, comprar nuestros productos o participar en nuestros sorteos. Es instantáneo. Leemos un tuit y BANG, sabemos si nos parece de mal gusto, si el usuario es afín, si queremos seguirle o interactuar. Una nueva manera de comunicarse, cada vez más refinada, que bien merece las investigaciones que mi amigo y sus colegas le dedican.

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