Otto Witte ataviado de gala en una feria en 1932

Otto Witte ataviado de gala en una feria en 1932

   Hablar de Otto Witte es entrar en terreno pantanoso, ya que hay que moverse entre la falta de documentación veraz y los testimonios plagados de medias verdades y medias mentiras del propio Witte. La leyenda persigue a este excéntrico personaje casi desde su nacimiento en el Düsseldorf de 1872. Desde muy pequeño Witte apuntaba maneras para trabajar en el mundo del circo, sobre todo a raíz de sus espectáculos de ilusionismo en los que le cortaban la cabeza. De joven fue pasando por todo tipo de trabajos, desde pintor, albañil o carnicero a buzo en la India o legionario en el ejército turco. Estando en una prisión de Barcelona debido a unos negocios turbios, Witte conoce a Max Schlepsig y cuando quedan en libertad ambos pasan a formar parte de un circo que viaja de gira por toda Europa.

   Durante los siguientes años ambos vivieron infinidad de anécdotas, muchas de las cuales no son del todo fiables. Se sabe que en 1911 vendieron un cuadro falso de la Mona Lisa, que acaba de ser robada del Museo del Louvre, pero también se cuenta que en esa época Witte mantuvo una relación sentimental con una princesa etíope o que trabajó para el servicio secreto alemán en Estambul.

   Nos situamos en 1912, año en el que Albania declaró su independencia. Ante el temor de que las grandes potencias europeas ‒predominantemente cristianas‒ eligieran al nuevo dirigente, el gobierno provisional albanés, al mando del general Essad Pasha, propuso como rey a Halim Eddine, sobrino del sultán del Imperio Otomano. A principios de 1913 Witte, que se encontraba viajando por los Balcanes con su pequeño circo, observó que tenía un sorprendente parecido con Halim Eddine y, con la ayuda de Max Schlepsig, urdió un rebuscado plan: hacerse pasar por el futuro rey de Albania.

Otto Witte se exhibe en las calles de Berlín en 1932

Otto Witte se exhibe en las calles de Berlín en 1932

   Después de enviar un telegrama anunciando su llegada, Witte, con el pelo teñido, un bigote falso y ataviado con un vestido de gala, se dirigió a Durazzo el 8 agosto de 1913, ciudad en la que fue recibido con todos los honores. Lo primero que hizo, antes incluso de ser coronado, fue declararle la guerra a Montenegro. Unos días más tarde, el 13 de agosto, Witte era proclamado monarca de Albania con el nombre de «Otto I de Albania». Durante los siguientes días Witte vivió, nunca mejor dicho, a cuerpo de rey, disfrutando de un harén y dilapidando parte del tesoro real, pero la noche del 15 el general Essad Pasha recibió un telegrama del verdadero príncipe, sorprendido ante la noticia de que ya había sido coronado. Pasha trató de detener a Witte pero este convenció a los soldados de que el general intentaba cometer un golpe de estado, así que fue Pasha quien acabó en prisión. Poco después, aprovechando la confusión, Witte huyó llevándose consigo cuanto pudo del tesoro real.

   De regreso a Alemania Witte todavía se paseó por las calles de Berlín con su antiguo uniforme de lujo y con él hizo giras con su circo. En su documento oficial de identidad figuraban dos profesiones: «artista de circo» y «antiguo rey de Albania». Además, según el propio Witte, fundó un partido político y se presentó como candidato a la presidencia de Alemania en 1925, ganando en la primera ronda pero renunciando más tarde a favor de Paul von Hindenburg.

Tumba de Otto Witte

Tumba de Otto Witte

   La versión de Witte, sin embargo, presenta importantes lagunas. Los testimonios nos llegan a través de él mismo, que durante años contaba sus batallitas a todo aquel que fuera a visitarlo, y que publicó una autobiografía en 1939 titulada Cinco días, rey de Albania. Primeramente, el personaje de Halim Eddine no parece haber existido sino que ha sido una versión del sultán Abdul Hamid II, al que se le ofreció el trono de Albania en 1914 pero que nunca llegó a reinar. Por otra parte, Witte aseguraba en su versión original que escapó en febrero de 1913 pero como en esas fechas Albania todavía seguía bajo la ocupación de Serbia más tarde cambió el mes a agosto. De hecho, la historia de Witte es muy parecida a la novela de Anthony Hope El prisionero de Zenda, cuya adaptación cinematográfica se estrenó, casualmente, en 1913.

   Sea cierta o no, la historia de Witte se ha reproducido como un suceso real en multitud de ocasiones a lo largo del siglo XX. Y es que, aunque sea difícil de creer, es todavía más difícil resistirse a un personaje tan carismático y gamberro. Incluso desde el más allá Witte se empeña en sus imposturas, inscribiendo en su lápida, bajo su nombre, la leyenda «Antiguo rey de Albania».

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