La evolución

La evolución

   En ocasiones, cuando vamos caminando, nos caemos, pero luego nos levantamos y seguimos adelante como si nada hubiese pasado. Parece algo muy simple ¿No es así? Entonces ¿Por qué a la hora de la verdad hacemos justo lo contrario?

   Todos hemos tenido que pasar en alguna ocasión por un mal momento, hemos tenido que soportar la contaminación de una sociedad que está en decadencia, muchos lo han soportado y han seguido como si nada, han hecho lo que se supone que se tiene que hacer para no perder la cabeza, con la esperanza de que en algún momento, en un futuro, su suerte diese un vuelco.

   Eso es adaptación, así es como el ser humano se adapta a los problemas que surgen en el medio en el que se mueve; lo hace para sobrevivir, para defenderse. Este mecanismo está en nuestros genes, no es una característica únicamente humana, es algo que cualquier especie en algún momento se ve obligada a hacer. Esto ya lo demostró Darwin con su teoría de la selección natural y la adaptación; pero si es así ¿Por qué hay veces en la que nos comportamos de manera inusual? ¿Por qué hacemos lo que se supone que no tenemos que hacer? ¿Lo que es más perjudicial para nosotros?

   A veces somos seres extraños, entes que se paralizan por el miedo y la impotencia, se bloquean y no son capaces de afrontar lo que se les viene encima.

   El ser humano es muy complejo, tanto que ni en la actualidad somos capaces de descubrir todos los secretos que nuestra existencia entraña.

   Es cierto que deberíamos dejarnos llevar por este instinto de supervivencia, tendría que resultarnos tan sencillo como a un conejo que está a punto de ser capturado por su depredador, pero no es así, y seguramente sea debido a todos esos factores internos tan complejos e intrincados que sólo el ser humano posee.

   Los sentimientos, las emociones, los pensamientos, el consciente… estas características son las que nos diferencian de los animales, las que nos hacen ser superiores, pero justamente ellas pueden jugar en nuestra contra, bloquear ese instinto adaptativo. Pensamos demasiado antes de actuar.

   No podemos cambiar nuestra naturaleza, esos factores internos están tan ligados a nosotros como los instintos, es normal reaccionar como lo hacemos, aunque a veces no sea la mejor opción.

   Lo único que podemos hacer es ser conscientes de nuestros límites e intentar controlar aquellas conductas que no nos parezcan las más idóneas en su momento. Si hacemos esto, si en vez de caer en un foso sin fondo y pensar que ya nada tiene solución cogemos al toro por los cuernos y nos enfrentamos a nuestros problemas, creo que la vida nos resultará más sencilla. Podremos abrir nuestra mente y explorar un mundo nuevo lleno de posibilidades, podremos vivir con esperanza y con la seguridad de que no hay nada imposible.

Cierra los ojos, respira hondo y da el siguiente paso. Si hay algo que he aprendido durante mis cortos años de vida es que todo tiene solución.

Comentarios

comentarios