Calixto III

Calixto III

   La historia de la Iglesia católica está llena de episodios oscuros y escabrosos, como el del Santo Prepucio, el del papa que escribió una novela erótica o aquel en el que el cadáver de otro papa fue llevado a juicio y excomulgado. Sin embargo, hay que decir que muchos de esos relatos truculentos son invenciones sin base histórica real que con el paso del tiempo se han terminado por considerar verdaderas. Es el caso de la leyenda que dice que en 1456 el papa Calixto III excomulgó al cometa Halley por considerarlo un emisario del demonio.

   El cuerpo celeste apareció en junio de ese mismo año, coincidiendo con la defensa por parte de los cristianos de la ciudad de Belgrado, que estaba sitiada por los otomanos. Para garantizar el éxito de ese enfrentamiento Calixto III proclamó una bula papal el 29 de junio en la que llamaba al pueblo a la oración, pero, a decir verdad, ni este documento ni ningún otro menciona a cometa alguno ni mucho menos habla de su excomunión.

   De hecho, la primera mención al cometa no aparece hasta 1470, cuando en su obra Vida de los papas el erudito humanista Bartolomeo Platina se refiere a la bula papal y menciona una «estrella feroz de larga cabellera». Aunque el origen de la leyenda más bien habría que situarlo en el siglo XVIII, con el matemático francés Pierre-Simon Laplace que, dando por hecho que Calixto III había mencionado el cometa y apoyándose en la idea de que estos eran una señal de mal agüero según la cultura popular, afirmó en 1796 en su Exposition du système du monde que el papa había ordenado exorcizar al cometa. Años más tarde, en 1832, fue François Arago en su Des Comètes en général quien mencionó por primera vez la excomunión.

   De este modo, la leyenda, que se ha ido transmitiendo como si fuera verdadera, ha continuado viva hasta la actualidad. A día de hoy no es extraño encontrar a muchos medios que, al no tomarse la más mínima molestia en verificar y contrastar sus fuentes, siguen dándola por cierta.

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