'Hogarth House', 34 Paradise Road, Richmond, Londres, Reino Unido.

‘Hogarth House’, 34 Paradise Road, Richmond, Londres, Reino Unido

   Cuando se piensa en una vida volcada hacia las letras lo primero que se viene a la cabeza es el oficio de escritor, aunque existen muchas otras profesiones que comparten esa pasión, entre ellas el noble trabajo de editor. A veces, incluso, estas ocupaciones pueden confluir en una misma persona, aunque hay quien dice que es preferible no mezclar quehaceres porque se pierde objetividad. Estoy seguro de que a muchos les sonará la figura del escritor que, hastiado de ir de acá para allá con su manuscrito bajo el brazo, abre una pequeña editorial independiente para publicar su propia obra. Independientemente de la opinión que merezca, esto no es un invento de antes de ayer nacido al calor del nuevo modelo editorial. Nada más lejos de la realidad: la idea ya la puso en práctica, entre otros, Virginia Woolf en 1917.

   En marzo de ese mismo año Virginia y su marido, Leonard Woolf, compraron una pequeña prensa de mano por 19 libras ‒lo que equivale a unas 900 libras en la actualidad‒ y la instalaron en el salón de la casa en la que vivían por aquel entonces, Hogarth House, situada en el barrio londinense de Richmond. Así nació el sello independiente Hogarth Press, cuya primera obra, publicada en julio bajo el título Publication No. 1. Two Stories, incluía dos relatos del matrimonio Woolf en una tirada de 150 ejemplares, «La marca en la pared» de Virginia y «Tres judíos» de Leonard.

   Lo que empezó como un pasatiempo fue creciendo en los siguientes meses hasta convertirse en un negocio rentable. En noviembre compraron una segunda prensa de mano y contrataron a una empleada. Además de obras propias, entre las que destaca una cuidada edición en 1921 del relato «Lunes o martes», Hogarth Press publicó obras de algunos de los miembros del Círculo de Bloomsbury.

T. S. Eliot y Virginia Woolf

T. S. Eliot y Virginia Woolf

   En 1922 la editorial de los Woolf publicaría la novela Demonios, de Dostoyevski, traducida por la propia Virginia. Sin embargo, el mayor éxito tendría lugar un año después, con la publicación de la primera edición británica de La tierra baldía de T. S. Eliot con una tirada de 450 ejemplares. La amistad entre el poeta norteamericano y el matrimonio Woolf venía de años atrás y Hogarth Press ya había publicado algunos de sus poemas en 1919. En abril de ese año los tres escritores compartieron una cena en la que Eliot leyó varios fragmentos de su poema que embelesaron a Virginia. Aunque, para ser francos, Virginia no siempre tuvo el mismo buen ojo: en 1918 rechazó tomar parte en la publicación del Ulises de Joyce, que finalmente sería editado bajo el sello parisino Shakespeare & Co.

   Años más tarde Virginia, cuyo carácter depresivo estaba lleno de altibajos, acabaría desinteresándose por el negocio y en 1938 cedió su parte al poeta John Lehmann, que junto a Leonard Woolf seguiría gestionando la editorial hasta 1946, año en que pasó a convertirse en una compañía asociada a la editorial Chatto & Windus. En esta segunda etapa Hogarth Press se especializó en libros de psicoanálisis, publicando obras de Freud y de Lacan. Hasta ese año la pequeña editorial llegó a publicar 527 títulos. Chatto & Windus siguió funcionando como editorial independiente hasta 1969 y en 1987 pasó a formar parte del grupo Random House, que es a quien pertenece hoy en día el sello fundado por Virginia Woolf.

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