Desfile de la Federación Germano Americana en Nueva York en 1939

Desfile de la Federación Germano Americana en Nueva York en 1939

   En mayo de 1933 Rudolf Hess encomendó a Heinz Spanknöbel, uno de sus hombres de confianza, la misión de crear una organización nazi en Estados Unidos. Con sede en Nueva York Spanknöbel fundó una organización llamada Amigos de la Nueva Alemania, de ideología nazi. Entre sus objetivos estaban el de promover en la sociedad estadounidense una opinión favorable a la Alemania nazi o propagar el antisemitismo, como el boicot de productos judíos que se intentó poner en marcha en marzo de ese mismo año. Se reclutó solo a ciudadanos estadounidenses de ascendencia alemana y les hacía vestir el clásico uniforme de camisa blanca y pantalón o falda negra.

   La organización se mantuvo en funcionamiento hasta 1935, año en que Rudolf Hess ordenó su descomposición. Algunos de sus miembros se volvieron a reorganizar al año siguiente en la Federación Germano Americana, tras elegir como líder a Fritz Julius Kuhn, un ciudadano estadounidense de origen alemán que había sido veterano de infantería durante la Primera Guerra Mundial y activista en el partido nazi. Con Kuhn al frente, la nueva organización consiguió una estructura más compacta y amplió su composición.

Postal del Campo de Siegfried

Postal del Campo de Siegfried

   A partir de ese momento la Federación se mostró más abiertamente nazi que nunca, celebrando mítines con saludos e insignias nazis y atacando a la administración del presidente Franklin D. Roosevelt, a los judíos y al comunismo. Uno de sus logros fue conseguir difundir el mito de que el alemán podría haber sido el idioma oficial de Estados Unidos. Con el propósito de mostrar su lealtad hacia el país dejaban ver la bandera estadounidense junto con la nazi, en un intento por hermanarlas, y defendían que George Washington había sido el primer fascista del país. Además, fundaron una red de campamentos de entrenamiento por todo Estados Unidos: el Campo de Nordland en el condado de Sussex, Nueva Jersey, el Campo Hindenburg en Grafton, Wisconsin, el Campo Bergwald en Bloomingdale, o el Campo Highland y el Campo de Siegfried en Yaphank, ambos en Nueva York.

   Para evitar tensiones con Estados Unidos, Alemania se desvinculó por completo de la Federación Germano Americana. Hans-Heinrich Dieckhoff, embajador de Alemania en Estados Unidos, expresó su desaprobación y señaló que la organización no recibía ningún tipo de apoyo, ni verbal ni financiero, por parte de su país. En marzo de 1938 el gobierno alemán fue todavía más lejos, decretando que decretó que ningún ciudadano alemán podría ser miembro de la Federación y prohibiéndoles el uso de los emblemas nazis.

   En 1939 una investigación determinó que Kuhn había desfalcado 14.000 dólares aprovechando su posición privilegiada al frente de la Federación. Como consecuencia, fue condenado a cinco años de prisión por evasión de impuestos y malversación de fondos. A partir de ese momento distintas personas ejercen el liderazgo de la Federación, sin que ninguno de ellos destaque especialmente. Además, a finales de 1942 el cerco se estrecha y el Comité de Actividades Antiestadounidenses obligó a varias decenas de miembros destacados de organizaciones simpatizantes con la ideología nazi a firmar una declaración donde condenaban el nazismo.

Desfile de la Federación Germano Americana en Madison Square Garden en 1939

Desfile de la Federación Germano Americana en Madison Square Garden en 1939

   Al acabar la Segunda Guerra Mundial aparecieron nuevas organizaciones con diversos grados de apoyo a los principios nazis. En 1958, tras el duro período del macarthismo, Edward Reed Campos y JB Stoner fundaron el Partido de los Derechos de los Estados Nacional, que utilizaban iconografía y publicaciones de inspiración nazi en contra de la integración racial en el sur de Estados Unidos. Al año siguiente George Lincoln Rockwell fundó el Partido Nazi Americano, conocido sobre todo por sus manifestaciones públicas. Puede parecer paradójico que estos movimientos surgieran en una época en la que Martin Luther King lideraba el Movimiento por los derechos civiles para los afroamericanos, pero la Primera Enmienda de la Constitución garantizaba la libertad de expresión, lo que permitía organizaciones políticas de ideología nazi, racista y antisemita. Este principio es el que se ha mantenido hasta nuestros días, permitiendo la existencia de organizaciones tan polémicas como el Instituto para la revisión histórica, una institución simpatizante con el nazismo que defiende el negacionismo, doctrina según la cual el genocidio practicado por la Alemania nazi contra los judíos no existió.

Comentarios

comentarios