Para los amantes de los libros, la idea de un #LibroVacío puede parecer algo absurdo y carente de sentido. Los libros son, por definición, el contenido para palabras que nos transportan a otros mundos, a otras historias, a estados mentales a los que con nuestra imaginación no llegaríamos. Y precisamente de un reto imaginativo nacen libros carentes de contenido. Al menos, del contenido que se les suele atribuir de manera tan generalizada. Y es que los #LibrosVacíos no tienen letras en su interior. De hecho, y para ser precisos, los #LibrosVacíos ni siquiera tienen interior. Qué puñetas, ni siquiera son libros.

El sacrificio

   Es posible que, el lector, leyendo el título sobreimpreso en la fotografía, salga corriendo del blog en el que nos encontramos ambos, cerrando presto las pestañas necesarias a un ritmo frenético para no tener que soportar el dolor de un título tan extravagante y largo (en especial, largo) y que parece forzado en grado sumo y que parece constituir la mitad propia del volumen al que hace referencia.

   Aliviaré al lector asegurando que tal libro no existe, junto con la no existencia de un título tan retorcido. Se trata, la verdad, de la resolución rocambolesca de un reto aún más raro propuesto por el anfitrión de este blog (¡Hola, Alex!) mediante un tweet provocador que me obligó a dejar todo lo que estaba viendo (leer otros tweets) y ponerme manos a la obra con el desafío.

   El desafío, al menos como propuesta, es fácil de explicar. Papel en blanco publicó hace poco un artículo con las palabras más usadas en los títulos de los relatos de ciencia ficción. De ellas se descatan diez palabras, que copiaré aquí mediante el concepto que me acabo de sacar de la manga y al que llamo el “plagio directo”:

  1. Polvo
  2. Don
  3. La Caja
  4. Monstruos
  5. Objetos Perdidos
  6. Sacrificio
  7. Desalmado
  8. Rojo
  9. El Otro lado
  10. La Máquina

   Alejandro Gamero, conocedor de mi fama de imbécil de superador de retos personales y sabedor de que me ofrezco voluntario a todo tipo de chorradas de metas sin importar a veces mi integridad personal, me propuso construir un título imaginativo con estas diez palabras. El horror sobreimpreso en la fotografía de arriba (fotografía robada, por cierto) fue mi solución al problema.

   Pero dispuesta a superarme, Mónica-Serendipia se apuntó al reto con su título:

   “La máquina del polvo rojo del otro lado que otorgó el don a los monstruos de la caja de objetos perdidos por un sacrificio desalmado del agente de aduanas”

   Creedme, no hay ningún modo de encajar diez palabras tan dispares para hacer títulos de mayor coherencia. Pero el que sean incoherentes no les quita ni mérito ni gracia. Y es por eso por lo que contra-reté a Alex a un título, que no tuvo ningún reparo en fotomontar como un libro con el formato de Anagrama (con edición y todo):

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   Como aprendimos del reto, escribir un título con tantas palabras es horrible. De verdad, quedan feísimos. De modo que, con objeto de presentar el reto de los #LibrosVacíos (meros títulos sacados de palabras al azar) he decidido restringir a 5 las palabras de obligada inserción.

Las normas de los #LibrosVacíos

  1. Los #LibrosVacíos son solo títulos, pero pueden incluir cualquier otro elemento que al autor le dé la gana, como puede ser una portada o incluso un pequeño resumen o una síntesis. Ya que nos los inventamos, que sea con refuerzos.
  2. Las palabras saldrán al azar mediante el generador de palabras aleatorias de “nombra.me“, que al menos las saca de la RAE.
  3. Cada semana saldrán cinco palabras nuevas bajo el HT #LibrosVacíosXXX (donde las equis serán el número del concurso en el que estemos, empezando por el primero: #LibrosVacíos001.
  4. Todo el mundo puede participar, sin límite. Bien a través de Twitter o en esta misma web. Sentíos libres.

El primer concurso: #LibrosVacíos001

   Estas son las cinco primeras palabras aleatorias. Preparados, listos…¡YA!

   PD: Aquí no hay ganadores ni perdedores 😉

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