Mark Twain

Mark Twain

   Pensar que escritores que murieron hace más de un siglo ya no pueden sorprendernos con material inédito es un error. Hace unos meses leíamos la noticia de que una historia protagonizada por Sherlock Holmes aparecía traspapelada entre un montón de viejos documentos en un trastero, aunque finalmente parecía que la historia no había salido de la pluma de Arthur Conan Doyle. Ahora ha vuelto a pasar con Mark Twain, y parece que esta vez la autoría es bastante menos dudosa.

   El descubrimiento, que ha sido realizado por el estudioso Bob Hirst, de la Universidad de California en Berkeley gracias a la digitalización de los archivos de periódicos locales, consistiría en un conjunto de textos periodísticos escritos por Mark Twain en la década de 1860, cuando tenía unos 30 años y todavía no se había convertido en novelista. No hay que olvidar que Mark Twain antes de ser Mark Twain fue un joven llamado Samuel Langhorne Clemens que se trasladó a Nevada con la intención de ser como minero y hacerse rico rápidamente, pero que al no lograr su objetivo pasó a trabajar para el diario Territorial Enterprise de Virginia City, en Nevada, donde empezó a usar el seudónimo de Mark Twain.

   Pero Mark Twain no vivía en Virginia City sino en San Francisco, donde también escribía para el San Francisco Chronicle, así que los artículos eran enviados al Territorial Enterprise por diligencia, lo que explica que algunos de ellos se extraviaran. Es verdad que no son textos de ficción sino artículos periodísticos, pero en ellos ya es posible adivinar el estilo inconfundible e inimitable de Mark Twain. Además, fueron escritos en un momento crucial en la vida de Twain, ya que en esa época el escritor estaba decidiendo qué camino iba a tomar. Twain no tenía claro lo de dedicarse a la literatura humorística, porque se consideraba un género menor, y además estaba pasando grandes estrecheces económicas y abusaba demasiado de la bebida. Incluso llegó a escribirle una carta a su hermano donde le informaba que si no salía de la ruina en tres meses estaba pensando en sucidarse.

   Aunque los textos todavía no se han mostrado, para ir abriendo boca puedes echarle un vistazo a uno de los artículos que Twain publicó en el Territorial Enterprise. Se trata de una noticia titulada «El hombre de piedra» y en ella Twain no duda, en contra de toda ética periodística, en tomarle el pelo a sus lectores con una broma que más de uno pensó que era real.

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