Un rico asado

Un rico asado

   El primer paso que uno debe seguir para hacer un buen asado con la vecina del quinto es elegir la carne adecuada. No todas las partes sirven hay que saber elegir… Perdón en realidad el primer paso es conseguir la carne, no elegirla, es más importante conseguirla.

   Lo más probable es que la vecina del quinto, esa señorona, se niegue en primera instancia a que la cozáis en las brasas, no lo toméis como algo personal, la carne siempre es reticente a ser asada. ¿Cómo convencerla? Eso ya entra dentro de vuestras habilidades, conozco a algún asador que ha utilizado meses para encandilar a la susodicha y una vez la tenía en su apartamento golpearla en la cocorota con una maza. Otros la han lazado como a un ternero en el rellano de la escalera y la han arrastrado hasta su casa. En fin, la forma es indistinta, conseguid la carne y listo.

   Supongamos que ya tenemos a la res, perdón, a la doña en la mesada de la cocina, fenecida por supuesto, tampoco les voy a explicar cómo hacer esto, éste pretende ser un manual de asador y no de matarife, ahí cada uno… La tenemos pues en la mesada, yo les diré por mi larga experiencia en muchas y diversas comunidades de vecinos que la mejor parte es sin duda el asado o la entraña, estos dos cortes son los que he elegido para este asado. El asado, es ese corte que se encuentra en la zona del costillar del animal, se despiezará de la siguiente forma: tras quitarle el cuero a la grosera se debe cortar no siguiendo la línea de la costilla, es decir, será un corte largo y ancho cruzado por toda la hilera de costillas. En cuanto a la entraña es un poco más complicada de conseguir para aquel que no tenga experiencia, pero lo lograrán, una vez sacado el costillar y dejado al aire la parte interna de la doña, observarán que entre costillas hay una tira de carne envuelta en una especie de cuero blanco, esa es la entraña, no se dejen engañar por el nombre, no es una víscera, corten con cuidado sus extremos y la pieza saldrá sola.

   Verán que ha sobrado mucha carne, no sean derrochadores y la tiren en el cubo de desechos orgánicos, ocupen un poco de su tiempo para despiezar y congelar, les vendrá bien hasta que aparezca otra vecina digna de ser asada.

   Cortada la carne y limpiada de pieles y grasas no servibles nos queda otra parte, también muy importante, el fuego. Pueden utilizar madera o carbón, vegetal por favor, una buena parrilla de metal y un poco de paciencia, pero por favor, no sean animales y alejen del asado pastillas o líquidos inflamables, echarán a perder todo el tiempo que la doña ha utilizado en cuidar sus carnes y convertirán los cortes en pedazos de carne con sabor a gasolina y tendrán que empezar de nuevo, con todo lo que eso conlleva, una nueva mudanza para localizar una vecina adecuada, etc.

   Recuerden que el asado debe colocarse primero del lado del hueso, de la misma forma que la entraña debe colocarse primero del lado del cuero, esto hará que tarde más en cocerse pero se mantendrá hasta que lleguen los comensales, cuando hagan acto de presencia podrán darle la vuelta para comenzar a asar del lado de la carne.

   Les puedo sugerir que para acompañar este bocado, hagan un par de ensaladas de brotes o incluso un par de tomates abiertos con cebolla y sal. Pongan aceitunas y algo de embutido, pero no demasiado, la carne se merece toda nuestra atención, evidentemente eviten comprar refrescos y sirvan a la vecina con un buen vino, un rioja o un ribera del Duero, escondan la gaseosa por el amor de dios.

   Es inevitable que cuando los invitados se marchen y ustedes limpien todo, les entre un poco de sentimiento de culpa, aunque hayan hecho justicia poética con las carnes de la vecina chismosa a esa clase de gente se la termina por echar de menos, sean fuertes, siempre, y cuando digo siempre me refiero a todas las veces, alguien ocupa su lugar. Podrán comprobar cómo otra vecina que anteriormente pasaba desapercibida empieza a engordar, sonrían cuando pase eso, tendrán suerte y puede que no tengan que hacer otra mudanza. Sabrán que la cosa empieza a tomar forma para un nuevo asado cuando suban por las escaleras y la encuentren casualmente barriendo el rellano, ahí podrán comprobar cómo sus cuartos traseros se están convirtiendo en bocados apetecibles, pero no se precipiten, tengan paciencia, ella se encargará de engrasar sus carnes y de alimentarse bien. ¡Buen provecho!

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