Análisis de color del 1800 al 2000

Análisis de color del 1800 al 2000

   Al hablar de la evolución del arte en la historia lo primero en lo que se piensa son los distintos períodos y estilos por los que este atraviesa. Lo primero porque es lo más evidente, pero existen otros factores, mucho más sutiles, que nos permiten establecer una diferencia fundamental entre el arte de épocas pretéritas y el actual. Uno de esos elementos sería el uso del color. Porque, como ha destacado Martin Bellander, estudiante de psicología en el Karolinska Instituet de Suecia, la historia del arte del siglo XX es la historia del creciente predominio de un color: el azul.

   Bellander se dio cuenta de que el azul y el naranja eran dos colores muy frecuentes en los trailers de películas y se preguntó si esta circunstancia podría ser extrapolable a la historia de la pintura. Para comprobar su teoría echó mano de más de 130.000 imágenes de pinturas comprendidas entre los años 1800 y 2000, de páginas como BBC, Google Art Project, Wikiart o Wikimedia. A continuación eligió un conjunto aleatorio de cien píxeles para analizarlos en cada imagen y trazar un gráfico capaz de reflejar cómo la tendencia de color va cambiando a lo largo del tiempo.

   Lo que revela el análisis de Bellander es el aumento significativo del uso del azul en la pintura a lo largo del siglo XX. Son muchas las razones que explican esta progresiva popularidad, desde una verdadera tendencia del uso de este color hasta razones más soterradas como un cambio en el precio de la pintura azul o un aumento en general de tonos más oscuros, incluyendo el azul, capaces de ser registrados por las cámaras de fotos.

   Pero lo más sorprendente es que si Bellander hubiera recogido datos más allá del 1800, remontándose a la antigua Grecia y Roma, quizá los registros del color azul serían casi inexistentes. Tanto es así que Michel Pastoureau se pregunta en su ensayo Azul: historia de un color si tal vez griegos y romanos eran ciegos a esta tonalidad. Pastoureau aporta además una prueba filológica para plantear su hipótesis: la escasa existencia de palabras para designar a este color frente a la abundancia de términos para referirse a otros colores como el blanco, el rojo o el negro.

   Independientemente de esto, lo que queda claro es que es posible contemplar la historia del arte desde otros parámetros distintos a los que se hace tradicionalmente. El uso del color, y en este caso en concreto del color azul, puede darnos muchas pistas de la manera en la que evoluciona el arte a través de los tiempos.

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