Apocalipsis Island de Vicente García

Apocalipsis Island de Vicente García

   Pese a lo que pueda parecer, detrás de un título como Apocalipsis Island se encuentra un autor español, Vicente García, que allá por el 1994 fundó junto con Jaume Vaquer la revista Dolmen, dedicada sobre todo al cómic estadounidense y que más tarde fue publicada por Ediciones Camaleón y finalmente por Dolmen Editorial ‒en cuya fundación también estuvo implicado Vicente García‒. Ni Apocalipse Island ni Apocalipsis en la isla, la mezcla de idiomas del título deja constancia del tono en que está escrito el libro: una versión a la española de los clichés estadounidenses del género con calculadas dosis de humor a lo Shaun of the Dead.

   Con el boom de la temática zombi los autores del género han buscado todo tipo de argucias argumentativas para diferenciar su novela. Lo que diferencia a Apocalipsis Island, a pesar de todo, no es el humor, sino las circunstancias en las que se produce la epidemia, porque no se narran los orígenes ni los comienzos de la plaga. Veinte años atrás se produce un primer brote, que afecta especialmente a los países civilizados gracias a sus eficaces redes de comunicación. El virus, por suerte, logró contenerse y la humanidad ganó la batalla a los muertos vivientes, aunque para sobrevivir el mundo tuvo que pagar un precio muy alto, el de transformar las sociedades democráticas en totalitarias. El resto de países, los de África y Sudamérica, fueron abandonados a su suerte y sistemáticamente ignorados.

   Bajo el férreo mando de los gobiernos de ultraderecha, el racismo, la manipulación mediática de la información y el endurecimiento de las medidas policiales proliferan en un mundo ya de por sí bastante castigado. A pesar de que en Europa la epidemia fue muy suave porque se detuvo a tiempo y de que muchos ciudadanos jamás se han encontrado cara a cara con un zombi, el pánico a que el virus vuelva a rebrotar hace vivir una situación demencial muy parecida a la que se vivió en Estados Unidos con el 11-S. Paradóójicamente una gran parte de la ciudadanía ha aceptado y se ha acostumbrado a la existencia de zombis, olvidando que alguna vez fueron una amenaza real. Incluso existen zoos de zombis, con el fin de trivializar el choque cultural que estos representan.

   Este es el caldo de cultivo para Apocalipsis Island, cuya acción se desarrolla en la isla de Mallorca. No deja de ser irónico que en muchas historias de zombis la isla represente el paraíso perdido libre de la epidemia ‒imposible no pensar en las Islas Canarias de Apocalipsis Z‒ y que aquí sea justamente lo contrario, una cárcel de la que es casi imposible escapar con vida. Pues bien, a Mallorca llega Marc, un virólogo que viene de estudiar la epidemia en los mejores laboratorios de Estados Unidos ‒y que por tanto conoce el virus a la perfección‒ y que además tiene la forma física necesaria para recorrer la isla de punta a punta enfrentándose a hordas de zombis y saliendo airoso. Si es que cuando hablaba de los clichés del género por algo lo hacía.

   ¿Aporta entonces algo Apocalipsis Island al universo de los zombis? A primera vista nada especialmente novedoso. Los personajes, un tanto planos, escapan con dificultad de un maniqueísmo simplista que no casa bien con las situaciones extremas que se suelen vivir en los escenarios postcapocalípticos. Pero se nota que Vicente García viene del mundo del cómic porque la novela tiene ese aire pulp y comiquero que encontramos en otros libros del género como en Paria Z de Bob Fingerman. Esta es la gracia del libro. Mucha acción, carreras, persecuciones, zombis por doquier y, por qué no, algunas dosis de crítica social.

   No sé si el hecho de que Vicente García esté vinculado a Dolmen Editorial tendrá algo que ver, pero lo cierto es que no debe funcionar nada mal la historia, teniendo en cuenta que se ha convertido en una saga de libros que de momento va por la sexta entrega. A decir verdad, sin ser una novela especialmente destacable, Apocalipsis Island entretiene, que no es poco, pero hacer cinco continuaciones a esta primera historia parece estirar el chicle más allá de sus límites. De cualquier modo, este primero es un título que es probable que no te defraude si eres amante de los zombis. Lo de leer los que vienen después ya es otra historia.

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