Con ojos cansados inyectados en sueño y movimientos fugaces e inexistentes al borde del espacio de visión. Movimientos que se desvanecen con un giro de cabeza pero que aguardan a que los ojos vuelvan a posarse sobre el libro para deslizarse de nuevo al borde de la oscuridad, despertando un irracional miedo a las sombras. Así se lee Pandora despierta, primera novela de Pau Varela.

Pandora despierta

   Un libro basado en el suspense generado por una enorme masa flotante sobre la Barcelona actual, una nave espacial. Un libro cuyo interior desborda por personajes perfilados por sus comportamientos más que por su pasado. Un pasado que ha dejado de importar tras la invasión extraterrestre.

   Con el pasar de las hojas, incluso las virtuales, se intenta no hacer demasiado ruido. Podría llamar la atención de esos animales despiadados que han tomado la ciudad y que se empeñan en destrozar lo poco que queda del espíritu de Óscar, el protagonista de esta obra de arte. Y de la humanidad, unas pocas ovejas asustadas que han perdido la esperanza de un futuro.

   La novela, que parte de un paraje desolado, avanza lenta junto a Óscar, pero hace volar las páginas hasta altas horas de la madrugada cuando nos damos cuenta, tarde, de que ya estamos enganchados al apocalipsis. Y que deseamos más. Más destrucción, más oscuridad, más muerte silenciosa.

   Un libro de ciencia ficción realista donde bajo la premisa de una invasión extraterrestre la realidad que Pau Varela construye con palabras, reforzada con los sentimientos de los personajes, se vuelve totalmente factible. Tanto, que las sombras y el silencio adquirirán un nuevo significado para el lector.

   La construcción de la destrucción de Barcelona no ha dejado de inspirar mis propios relatos de ruido, caos y miedo. Hacía mucho tiempo que no me gustaba un libro, y leo un par de horas a diario desde que tengo recuerdos.

   Se trata de una obra maestra de la que destaco dos frases por la importancia que tienen. Pongámonos en situación: el mundo se ha ido a la mierda…

No tengo a dónde ir. No es que lo tuviera antes, pero el saber que tengo el fin del mundo  a mi entera disposición es un tanto embriagador.

Cuando te ves atrapado en el fin del mundo, lo último que quieres es que te recuerden por qué camino has llegado.

   Gracias, Pau.

Comentarios

comentarios