Hace unos días se publicaba en este mismo blog un estudio que relacionaba a los padres con los hábitos de lectura de los niños. Y contaba HICSUNTDRACONES en un comentario el modo en que había empezado a amar los libros. Me pareció un tema muy interesante, y quiero que me contéis el vuestro. Aquí un repaso por aquellos libros que han conformado a golpe de cultura quién soy yo hoy en día.

El pequeño davirón

   Recuerdo con mucho cariño el primer libro que me viene a la memoria. Se llama El pequeño Davirón, y relata de un modo cómodo la historia en un mundo donde cada cuál decide su sexo y su propio sexo en la madurez. Como opción. Se trata de un libro que educa sobre convivencia, diversidad, educación sexual y, sobre todo, sobre el civismo y respeto hacia las decisiones propias. A veces me aterroriza el hecho de haber pasado este libro por alto, me imagino a mí mismo de pequeño eligiendo otro libro de la biblioteca del colegio y perdiendo la oportunidad de saber de los davirones.

   Se trata de un mundo maduro y civilizado, y estoy orgulloso de que haya sido el primer libro que recuerdo. Dio pie a un hambre voraz y a una enfermedad crónica que me pide devorar libros.

   Por supuesto, hubo otros libros. Recuerdo que tras los davirones vinieron Las Brujas de Roald Dahl, un entorno en el que la mafia de la brujería odiaba a los niños. Y, justo detrás de la fantasía vino a ciencia ficción con los yeerks de K. A. Applegate, unos gusanos capaces de controlar tu cuerpo, solo para volver a sumergirme en la fantasía de los draconianos de Margaret Weis y Tracy Hickman que destruían el mundo de Krynn a su paso.

   Con la madurez salté a la ciencia ficción a través de los túneles poco iluminados de 2033, los planetas y culturas perfectamente conformados de Los Cantos de Hyperion y al apocalipsis que surge de nuestros propios océanos en El Quinto Día.

   Los libros marcan nuestro carácter y templan nuestras emociones. Nos acompañan y nos enseñan. De cada libro obtenemos algo. De algunos, incluso todo. Yo llevo años en la lectura de un libro inabarcable y eterno que cambia cada vez que lo leo llamado Ilión.

   Todos tenemos nuestro trayecto librográfico, pero siempre ha habido un primero. Gracias, davirones, por ayudarme a crecer como lo hice.

   Y, tú, ¿cuál es el primer libro que recuerdas?

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