Playjudgey

Playjudgey

   Se suele decir que no se debe juzgar un libro por su portada ‒o, para ser más exactos, por el diseño de su cubierta‒, y quizá tenga este tópico tenga su parte de verdad pero lo cierto es que, como primera impresión que tenemos del libro, una buena o una mala cubierta a veces puede hacer que nos acabemos de decidir o no por su lectura. Si no me crees échale un vistazo a esta recopilación con las peores cubiertas jamás hechas y a esta otra con algunas de las cubiertas más originales que seguramente habrás visto. Y después seguimos hablando.

   Esto no quiere decir que no haya un importante componente de subjetividad, que lo hay. Una cubierta que tal vez a ti te encante a mí me puede parecer horrorosa y viceversa. Aunque también puede pasar que lo horrible no sea la cubierta sino el gusto de uno de los dos. Una forma de descubrir el buen ojo que tenemos a la hora de juzgar diseños en las cubiertas de libros es jugar a Playjudgey. Consiste en una aplicación que va mostrando diferentes cubiertas de libros para que les demos una puntuación basada en estrellas. Una vez que hayamos puesto la nota, la página la comparará con la nota que esa misma cubierta ha obtenido en Goodreads, una de las mayores comunidades de lectores del mundo.

   Después de puntuar diez libros la aplicación nos indicará nuestra puntería general para juzgar la calidad de las cubiertas de los libros. Yo he sacado un 72%, lo que indica que no soy demasiado malo, aunque para ser sinceros no estoy nada de acuerdo con algunas de la puntuaciones que aparecen en Playjudgey.

   Hay que reconocer que la aplicación no es cien por cien fiable, que el criterio de los usuarios de Goodreads, como el nuestro, también puede fallar; sin embargo, es menos probable que en una comunidad haya una mayor parte de personas con mal gusto. Otra cosa hubiera sido si la puntuación la hubiera puesto algún experto como Chip Kidd ‒si no sabes quién es te recomiendo que veas la charla que dio en TED, y si lo sabes también‒, pero al menos nos da una referencia cuanto menos curiosa de nuestro sentido del gusto.

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