Los mundos de Täryenn de Laura Tejada

Los mundos de Täryenn de Laura Tejada

   El escritor 2.0 ‒¿estamos todavía en el 2.0 o pasamos al 3.0?‒ es cinéfilo y seriéfilo, juega a videojuegos, lee a Patrick Rothfuss y a David Mitchell, se deja caer por el Celsius 232, tiene siempre abierta una hoja de Word en blanco y una Moleskine en el bolsillo, escribe reseñas, posee cuenta de Twitter y de Youtube y por supuesto siempre, siempre, ejercita la mano al calor de un blog antes de publicar en papel. No sé con exactitud cuántas de estas reglas cumple Laura Tejada, pero estoy seguro de que unas cuantas. Basta con echarle un vistazo a su blog, La vieja Morla, que es de manual de escritura 2.0. Eso es lo bueno de que un escritor 2.0 publique un libro, que sabes, o por lo menos crees saber, lo que vas a encontrar en él porque acercarse a sus páginas es como tomarse un café con un viejo amigo. Por eso, al saber que Laura Tejada publicaba su primera novela sabía que era un café pendiente al que le tenía muchas ganas.

   Y no decepciona. Las 760 páginas de Los Mundos de Täryenn nos relatan la historia de Alice Hill, una joven que tiene una vida anodina y que de repente se ve catapultada al universo de Täryenn, tras un episodio que hará las delicias de los amantes de Lewis Carroll ‒no será este el único guiño literario, demostrando el bagaje literario de su autora‒. A partir de ahí Alice se verá envuelta, y convertida en protagonista contra su voluntad, en una guerra de magos, una trama que a pesar de ser una variante de la clásica lucha entre el bien y el mal, está enfocada desde un punto de vista muy moderno, que consigue huir de estereotipos en los que los buenos son siempre buenos y los malos siempre malos.

   Si bien es cierto que el malo malísimo ‒que por cierto es el encapuchado de la cubierta del libro‒ esté absolutamente polarizado en la oscuridad, en mitad de la gama de grises se encuentra Lucio, coprotagonista de la novela y probablemente uno de los personajes más profundos y mejores construidos de la historia. Visto a través de los ojos de Alice, la ambigüedad de este personaje despierta en el lector toda una serie de emociones enfrentadas, que es precisamente lo que le da una mayor riqueza al relato. Además, gracias a él la autora consigue poner en pie, con una asombrosa cantidad de matices, un complejo y singular vínculo entre los dos protagonistas de la novela, algo muy alejado del acostumbrado tópico romántico. Alice, por su parte, va tomando forma a lo largo de la historia, puesto que Los Mundos de Täryenn es también un viaje introspectivo, en el que veremos, después de estar sometida a una poderosa carga emocional y a la necesidad de tomar decisiones que afectan a cuantos la rodean, hasta dónde es capaz de llegar alguien nunca pensó tener madera de heroína. Por supuesto, en torno a Alice y a Lucio se van perfilando toda una serie de personajes que a lo largo de la novela se van caracterizando con rasgos que permiten diferenciarlos y singularizarlos en todo momento.

   Aunque de entrada una lectura superficial nos llevaría a etiquetar Los Mundos de Täryenn dentro del género de fantasía épica, un ojo atento podrá detectar el importante componente metaliterario que hay de fondo. De la misma manera que los escritores son los dioses soberanos de sus libros, que tienen la capacidad de crear mundos y de engendrar vida sin magia de por medio, con poco más que palabras y páginas en blanco, en esta novela se plantean las infinitas posibilidades de lo que pasaría si se pudieran moldear mundos de la nada, eso sí, gracias a la magia ‒no en vano Täryenn es el Mundo de los Mil Mundos‒. Los personajes son capaces de forjar mundos enteros con el Täryenn de la misma manera que el escritor lo hace con su novela. La premisa, desde luego, no puede ser más metaliteraria; y eso siempre es un punto más a favor de la novela.

   En el desarrollo de la historia se nota que Laura es una seriéfila de tomo y lomo. Más que de cine, la estructura y el ritmo de la novela es muy de serie. Los capítulos se encadenan unos con otros por acumulación. Es verdad que llega un momento, pasado más de la mitad del libro, en el la trama se vuelve un tanto lenta y repetitiva, y casi se podría decir que pierde algo de fuelle, aunque lo recupera rápidamente al final, con un trepidante desenlace lleno de acción que se resuelve en apenas un par de capítulos.

   También se dejan ver las deudas con el séptimo arte en la manera en que se describe y se monta la ambientación. Escenas muy gráficas y largas descripciones que dan buena cuenta del potencial imaginativo de la autora y de su manejo del lenguaje. Cada detalle se recrea con una minuciosidad exquisita, desde el vaho procedente del aliento congelado de un personaje hasta la suciedad incrustada en las uñas de un enemigo. Leer Los Mundos de Täryenn es casi como ver una película. Y se disfruta tanto.

   Mención aparte merece la cuidada edición que 2deLetras ha hecho del libro, tanto en el diseño de su cubierta, con una ilustración a cargo de Fany Carmona, como en los detalles del interior del libro, la tipografía de los inicios de capítulos, los márgenes, los separadores entre escenas o los números de página. Un conjunto de detalles que hacen del libro un verdadero tesoro.

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