Ilustración de Revolting Rhymes

Ilustración de Revolting Rhymes

   Nos suena Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the chocolate factory) por un Johnny Depp estrambótico. Nos suena Matilda porque todos queríamos, en el fondo, comernos ese pastel de chocolate. Y, quizá, nos suena Los Cretinos (The Twits) porque hay pocos personajes literarios infantiles tan petardos como ellos. ¿Qué tienen todos ellos en común? ¡Al gran Roald Dahl!

   ¿Os suena Revolting Rhymes? Quizá no, pero sí estoy convencida de que os suenan los siguientes títulos:

  • La Cenicienta (Cinderella).
  • Jack y las habichuelas mágicas (Jack and the Beanstalk).
  • Blancanieves y los siete enanitos (Snow White and the Seven Dwarfs).
  • Caperucita Roja (Little Red Riding Hood and the Wolf)
  • Los tres cerditos (The Three Little Pigs)
  • Ricitos de Oro (Goldilocks and the Three Bears)

   Todos estos títulos conocidísimos por el gran público por su carácter tradicional podrían no serlo tanto cuando Dahl decide hacer su propia versión de los hechos y darles un toque muy dahlniano ‒perdonad la creación‒. Ese manejo satírico y humorístico en estas rimas nos hace desear leer más cuentos deconstruidos por el escritor inglés y desarrollar alguna que otra filia literaria más.

   La habilidad para hacer sonreír mientras uno lee arte va más allá de a qué tipo de público deseaba llegar. Son cuentos para los adultos que somos un poco Peter Pan. Pero basta ya de habladurías y centrémonos en el pequeño adelanto que os daré del porqué tendríais que leer estos cuentos. Sólo os diré que quizá la pobre Cenicienta no se casó con el hombre de sus sueños o quizá nosotros, al igual que el lobo, tampoco habríamos deseado conocer nunca a la femme fatale de Caperucita (minispoiler: aparece también en Los tres cerditos). ¡Que Dios nos pille confesaos’!

   Os dejo un pequeño adelanto que hace presagiar que nada bueno puede ocurrir aquí…

I guess you think you know this story.
You don’t. The real one’s much more gory.
The phoney one, the one you know,
Was cooked up years and years ago,
And made to sound all soft and sappy
just to keep the children happy.

   ¿Te atreves?

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