Irene Rodrigo

Irene Rodrigo

   «Los libros son puertas a otros mundos que están esperando que los descubras.» Así comienza Léeme, el primer programa de tv online sobre divulgación literaria. Y en eso consiste, precisamente, cada uno de los capítulos que componen esta serie divulgativa, que pretende fomentar la lectura desde un punto de vista original y desenfadado pero manteniendo una calidad poco usual en este tipo de formatos, cien por cien autoproducidos, dentro del medio digital. Un descubrimiento lleno de amor por la literatura que trata de acercar los libros a las personas, de encajarlos en la vida, convirtiéndolos en algo accesible y cotidiano, casi necesario.

   Irene Rodrigo es la cara visible de Léeme ‒en la trastienda se encuentra Nacho Vergara, director artístico e ilustrador‒. Creadora, presentadora y guionista del programa, Irene concibió Léeme en el último año de carrera de Periodismo, buscando un proyecto que le permitiera fomentar la literatura de una forma divertida y apasionante. En esta primera temporada Léeme contará con doce capítulos ‒uno al mes‒ de una duración aproximada de una media hora cada uno, de los cuales están ya disponibles siete.

   Hoy en La piedra de Sísifo entrevistamos a Irene Rodrigo.

   Cuéntanos los orígenes de Léeme. Sabemos que el objetivo es acercar la literatura a personas que no leen. ¿Es algo que llevabas tiempo queriendo llevar a cabo?

   Siempre habría querido emprender algún proyecto relacionado con los libros. Sin embargo, al mismo tiempo no me sentía especialmente atraída por el ambiente de ese mundo. Indagando en mí misma me di cuenta de que quería crear un proyecto literario, pero no dirigido a las personas que ya se sienten cercanas a los libros sino a las que todavía no han sentido la llamada de las páginas. Al igual que la divulgación científica se ocupa de acercar la ciencia a las personas que a priori no la aprecian, yo pensé en divulgar la literatura a través de un programa de televisión para Internet dirigido a todos los públicos y que hablase de los libros como lo que son: realidades que nacen de la vida de las personas y que van a parar precisamente a la vida de las personas. El objetivo es que el espectador se sienta identificado con algún aspecto del libro del programa y sienta deseos de leerlo cuando éste acaba.

   Los booktubers están de moda. Muchos se consideran «divulgadores» literarios. ¿En qué se diferencia Léeme de ellos?

   Otra de las ideas que se me ocurrían cuando pensaba en crear un proyecto de fomento de la lectura era abrir un blog de reseñas. No obstante, me parecía que estábamos en las mismas; por lo general, las reseñas solo son leídas por las personas que ya tienen cierto interés en la literatura y en el libro que se está reseñando. No tengo mucha cultura booktuber, pero creo que ellos se ocupan más de reseñar y hacer críticas de libros. En Léeme ponemos mucho cuidado en no opinar sobre los libros de los programas ni de los Diarios de lectura, que también son mensuales. Tratamos de exponer hechos objetivos sobre el libro y su autor y de crear un ambiente que sugiera la atmósfera que la persona encontrará en el libro cuando se lo lea. No queremos opinar ni decir qué hay que leer y qué no hay que leer, porque cada persona tiene su criterio y todos son igualmente válidos. Para nosotros se trata de fomentar la lectura, no de dirigir a las personas hacia una lectura u otra. Es obvio que en cada programa y en cada Diario de lecturas aparecen unos libros determinados (y es verdad que aquí ya hay cierto sesgo porque, si están ahí, significa que son libros que me han gustado), pero no pretendemos que la gente lea esos libros, sino que sienta que la literatura en general tiene algo que ver con su vida. Si, después de ver el programa de Platero y yo, el espectador va a la biblioteca y saca La conjura de los necios, por ejemplo, pues genial. Se trata de leer, de empezar a leer.

   Hemos escuchado que ya tienes pensados los 12 libros de esta primera temporada. ¿Cómo haces la criba? ¿Has pensado en hacer series?

   La selección la hice mucho antes de grabar el primer programa y de tener una idea más ajustada de lo que quería que fuera Léeme. Si repitiera la selección, probablemente sería muy distinta. En esta primera temporada vais a encontrar algunos de mis libros y escritores preferidos, porque ése fue el criterio principal para hacer la criba: que me gustaran mucho las lecturas de los programas. También me fijé en que hubiera distintas nacionalidades, temáticas, géneros… Pero reconozco que hay, por ejemplo, un gran desequilibrio entre hombres y mujeres (10/2), algo en lo que no caí al principio y que se debe, en parte, a que hasta hace poco yo leía a más hombres que a mujeres. Uno de mis objetivos de este año es, de hecho, leer a más escritoras, y he descubierto a algunas que me encantan.

   Sí que me planteo grabar más temporadas. Si todo va bien y Léeme sigue creciendo, habrá una segunda por lo menos. Ya tenemos algunas ideas sobre cómo será y sobre las novedades que incluirá, pero todavía está muy en pañales.

   En La Piedra de Sísifo nos encantó verte paseando por las calles de París como si fueras La Maga. El capítulo dedicado a Rayuela fue uno de nuestros favoritos, ¿qué capítulo has disfrutado más haciendo? ¿Alguno de los libros que ya habéis comentado tiene un significado especial para ti?

   Todas las grabaciones me traen muy buenos recuerdos. El programa de París, sin duda, fue muy especial, porque Nacho (el otro miembro del equipo) y yo nos fuimos allí con dos familiares nuestros (Nacho y yo somos primos) y pasamos una semana muy divertida. El objetivo del viaje era rodar el capítulo, pero claro, aprovechamos para visitar la ciudad y lo pasamos muy bien. El primer programa también fue especial porque empezábamos de cero y todo era nuevo. El tercero, el de Platero, fue muy bonito, porque grabé con cuatro burros distintos y conocí a sus respectivos dueños, todos gente muy amable. El quinto también fue divertido porque teníamos una semana para rodarlo y nos tuvimos que poner las pilas e ir a tope, y eso, que en el momento genera mucho estrés, luego es muy satisfactorio y crea situaciones muy divertidas que luego dan para muchas risas.

   Sin duda, lo mejor de los rodajes es conocer a personas nuevas. Todas te aportan algo. Algunas incluso se han convertido en amigos. La parte humana es la más valiosa para mí.

   Todos los libros tienen algún significado especial en mi vida. De los que hemos rodado hasta ahora, probablemente el primero, Cien años de soledad, es el que más conecta conmigo. Fue una de las primeras novelas «de mayores» que leí, y la he releído muchas veces a lo largo de mi vida. No conocí a Gabriel García Márquez, pero creo que su forma de escribir le expresa tal y como yo me imagino que era: un tipo humilde, enamorado del oficio de la escritura y con una imaginación que se le escapaba a borbotones de la cabeza. Creo que esa transparencia que yo, al menos, percibo en sus novelas es lo que me cautiva de él.

   Ahora mismo Léeme tiene 3 secciones (el programa, el diario de lecturas y las entrevistas). ¿Llegarán nuevas secciones al proyecto? ¿Puedes adelantarnos alguna idea que tengas en mente para enriquecer ‒todavía más‒, Léeme?

   Ahora mismo estoy pensando en experimentar con los audio libros. También, y dado que en verano vamos a hacer un parón en la temporada para retomarla en septiembre, me planteo crear contenido especial para los meses de junio, julio y agosto. A lo mejor grabamos algo relacionado con el cómic o con la literatura infantil. Todavía estamos dándole vueltas.

   Actualmente tenemos el foco puesto en un objetivo muy concreto: conseguir patrocinadores que nos permitan vivir de este proyecto, lo que nos permitiría a su vez incrementar su calidad programa a programa, mejorar la web, crear nuevas secciones, aumentar el equipo técnico y humano… Y todo esto con una meta clara: acercar los libros cada vez a más personas, de momento del mundo hispanohablante, pero quién sabe hasta dónde podríamos llegar.

   ¿Dónde te gustaría que llegara Léeme? ¿Lo ves en televisión o te gustaría que permaneciera 100% digital?

   Me encantaría que Léeme llegara a la televisión, porque eso sería un buen síntoma de que la divulgación literaria interesa y que los medios de comunicación apuestan por ella y por la cultura en general (y no para las élites, sino para todo tipo de públicos). También me encantaría que Léeme tuviera su réplica en la radio, que es un medio que me apasiona y que ha conservado esa cercanía con el receptor que, a veces, en la televisión se pierde un poco. No obstante, y aunque todo lo anterior sucediera, creo que, para mantener su espíritu, Léeme tendría que mantener siempre una parte digital, porque es lo que permite la interacción cercana con el público, es lo que potencia ese sentimiento de familiaridad que nosotros tratamos que la gente encuentre en los libros. Aunque Léeme se convirtiera en un programa de televisión o de radio, tendría que conservar, en parte, esa faceta digital.

Comentarios

comentarios