Joven leyendo

Joven leyendo

   Lo que la lectura puede hacerle a tu cuerpo es increíble. Los estudios lo demuestran. En La piedra de Sísifo hemos hablado muchas veces de los beneficios de la lectura, tanto en papel como en digital. Y alguna vez nos hemos referido también a la mejora que producen determinados libros juveniles en los jóvenes y no tan jóvenes. Sin embargo, en el Reino Unido parece que próximamente se va a dar un paso más para formalizar y sistematizar en el sistema sanitario el uso de la lectura con fines terapéuticos entre los adolescentes. Según ha informado el diario The Guardian se acaba de lanzar una campaña titulada The Reading Well for Young People en la que los médicos prescribirán lectura a aquellos jóvenes que presenten determinado tipo de problemas de salud mental como la ansiedad o la depresión.

   La campaña, que ha sido financiada por el British Arts Council y organizada por dos entidades más, The Reading Agency y la Society of Chief Librarians, está dirigida a jóvenes de entre 13 a 18 años. La lista de los libros terapéuticos, cuidadosamente escogidos por expertos en salud mental, supera la treintena de títulos, y con ellos se cubren situaciones y dolencias como la depresión, la tendencia a la autolesión, el bullying, el autismo, la presión y ansiedad ante los exámenes o los trastornos de alimentación. Para la ansiedad, por ejemplo, Las ventajas de ser un marginado, y para el autismo El curioso incidente del perro a medianoche. En la lista figuran toda clase de libros, no solo de ficción: novelas, biografías, ensayos y libros de autoayuda. Los libros no solo serán recomendados por los médicos sino por psicólogos y demás personal sanitario presente en las escuelas, en cuyas bibliotecas figurarán todos esos ejemplares para que puedan ser sacados en préstamo por los alumnos.

   Si nos atenemos a los datos ofrecidos por The Reading Agency, a día de hoy uno de cada diez jóvenes presentan un problema de salud mental diagnosticable y los casos de ansiedad o depresión entre los jóvenes de 15 o 16 años se han duplicado en los últimos treinta años. Ante algunos de estos casos la ficción ha demostrado ser muy beneficiosa, ya que permite a los jóvenes identificar síntomas y enfrentarse a situaciones que viven en su vida cotidiana, así como vislumbrar posibles soluciones. Además, para los adolescentes es más sencillo enfrentarse a sus problemas si lo hacen reflejándose en un personaje. Es más fácil decir que un personaje de Las ventajas de ser un marginado tiene depresión que admitir que ellos mismos la tienen.

   La idea de utilizar la lectura con fines terapéuticos dentro del sistema sanitario británico no es nueva ni mucho menos. En 2013 se llevó a cabo un proyecto similar con personas adultas y en 2015 se puso en marcha un programa parecido que estaba dirigido a personas con demencia y a sus responsables. En ambos casos se constataron resultados muy positivos. Evidentemente no pretende ser la panacea ni mucho menos. Pero por una parte puede ayudar a que el sistema sanitario esté menos colapsado, puede ofrecer algún tipo de consuelo mientras no se toman medidas habituales y, sobre todo, crea conciencia no solo de la importancia que tiene mantener una buena salud mental sino del poder que tiene la literatura para consolarnos de la vida.

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