1. Ready Player One, de Ernest Cline

Ready Player One, de Ernest Cline

   Pocas veces he tenido la oportunidad de disfrutar de novelas de ficción frikis que hagan referencias al mundo de los videojuegos y, la verdad, no sé porqué… Bueno, quizá si lo pienso un rato me viene a la cabeza la suposición de que esto es así porque realmente no existen novelas de este tipo muy buenas. O quizá es porque yo no sé encontrarlas. O quizá porque la mayoría no llegan a España traducidas (ya ni hablar de que un autor de estas tierras publique una). Sea como sea, no se ha dado mucho el caso. No obstante, Ready Player One rompe esta excepción a lo grande. Llega como un soplo de aire fresco muy geek, atiborrado de referencias por todos lados que hace las maravillas para amantes de los videojuegos como yo. Y por méritos propios este libro se convierte de cabeza en una de mis lecturas favoritas de los últimos años. Pero no solo eso, ojo, sino que también estoy seguro de que esta lectura es muy disfrutable para otros muchos tipos de lectores.

   Ready Player One es la primera obra como escritor de Ernest Cline, publicada en 2011. A España nos llegó pocos meses después de mano de Ediciones B. Desde su publicación, la obra ha ido creciendo a lo bestia y el boca a boca ha sido uno de los culpables de ello. Por si fuera poco, la noticia de que Steven Spielberg dirigirá la adaptación al cine de la historia fue el bombazo definitivo de cara al marketing de la novela. Conocí la existencia de este libro hará ya bastantes meses, pero no había tenido la oportunidad de leerlo hasta hace bien poco. Estaba entusiasmado porque se vende como una gran novela de ciencia ficción y fantasía repleta de referencias a la cultura de los videojuegos y, más aún, a toda la cultura popular de la década de los 80. Yo no viví esos años, pero sí es cierto que me apasionan muchas cosas que sucedieron en esa época. Además, otras críticas y reseñas que me topaba eran siempre favorables y muy positivas y, ¡demonios, Ernest Cline tiene un DeLorean DMC-12 en honor a la peli Regreso al futuro! Alguien así ya se ha ganado mi confianza.

   La historia de Ready Player One nos lleva a un futuro distópico en el año 2044. El protagonista es un joven chaval llamado Wade Watts que vive en la miseria como tanta otra gente. Su vida sería un infierno si no fuese por Oasis, el mayor videojuego de realidad virtual del mundo. Un lugar de proporciones inimaginables al que muchísima gente se conecta para jugar y divertirse e incluso vivir su vida allí dentro con un avatar al que modifican como quieren. Tal es la adicción por Oasis que la gente pasa más tiempo dentro conectado que fuera viviendo su vida real. Para que os hagáis una idea, hasta el propio Wade acude a clase desde dentro de Oasis.

   En el prólogo se nos cuenta que el creador de Oasis, James Halliday, fallecido hace cinco años, y que en su lecho de muerte, este soltero sin descendencia alguna, preparó un vídeo en forma de testamento para anunciar al mundo entero que toda su fortuna (de un valor incalculable) sería para quien encontrase dentro de Oasis el huevo de pascua que él había ocultado –lo del huevo es una referencia a los primeros desarrolladores de videojuegos, quienes ocultaban dentro de sus creaciones secretos detrás de paredes o puertas. A esto se le denominó easter egg–. Lo gracioso es que nadie en Oasis tiene la más remota idea de dónde puede estar el huevo de Halliday. Para llegar a él, primero han de franquearse tres puertas con sus respectivas llaves. Halliday, un completo aficionado a la década de los 80 en la que creció de joven, ha preparado un juego enorme lleno de secretos y, todo apunta que la única manera de resolver las adivinanzas y hallar las llaves y sus puertas es aprendiendo todo lo posible de esta época.

   También se nos dice que durante cinco años nadie consiguió siquiera resolver el primer secreto y encontrar la primera llave, la de cobre. Pero un día todo cambió cuando Wade Watts, Parzival dentro del juego, encontró por fin la primera llave y su avatar se hizo famoso. Así comienza esta loca aventura. Con una narración ágil y liviana, Cline nos deja seguir los pasos de Wade, quien nos contará en primera persona la verdadera historia de cómo encontró la primera llave y lo que ocurrió después. Viajaremos por los mundos de Oasis y conoceremos sus normas y jugadores. Y veremos cómo avanza esta competición por el huevo de pascua, que ha puesto al mundo entero en movimiento, en especial, a una compañía llamada IOI que solo quiere hallar el huevo para hacerse con el control completo de Oasis pues, como ya os habréis dado cuenta, prácticamente Oasis maneja las vidas de las personas.

2. Algunas portadas de Ready Player One

Algunas portadas de Ready Player One

   Es francamente genial introducirse en el mundo que Cline ha sabido construir con tanta soltura. No solo es divertido, emocionante, y entretenido como un gran videojuego puede ser, sino que además está muy bien escrito y entramado. A menudo pensaba en la lectura cuando no estaba con ella y tenía ganas de continuarla. La mayoría de personajes son muy carismáticos y enseguida los visualizas con facilidad, cada uno con personalidades muy definidas. La historia va oscilando entre lo que ocurre dentro de Oasis con la competición, y lo que pasa fuera en la vida del propio Wade, que casi vive en la pobreza y comienza a tener problemas. Si bien la parte de dentro de Oasis es lo importante en el libro y lo que más ocupa, las secciones de Wade fuera no me molestaron en absoluto y creo que ofrecen la otra cara de la moneda, muy necesaria. Es cierto que casi hacia el final ocurren unas cuantas cosas fuera que a algunos pueden desorientar o aparentar frenar el ritmo del argumento, pero en realidad no hace que decaiga la acción y solo prepara el terreno para la conclusión.

   Por otro lado, la competición por el huevo está dividida en una suerte de tres fases como las de los clásicos videojuegos. La primera llave, la segunda, y la tercera. Cada una con sus respectivas puertas y pruebas y giros inesperados. Quizá, para mi gusto, a la hora de llegar a la segunda puerta la historia pega un pequeño bajón, y está algo diluida unas cuantas páginas, pero nada que temer. Como digo, todo el libro se hace muy entretenido, sobre todo, como ya decía al principio de la reseña, por todo ese componente friki que es una delicia, y el principal atractivo de la obra. Si habéis crecido en los 80, u os gustan los videojuegos clásicos de aquella época, las películas, las series, y la música, este libro os está pidiendo a gritos que lo leáis.

   Además, si sois amantes de la ciencia ficción o la fantasía, tenéis aquí una novela estupenda y brillante por sí sola, que prácticamente se ha convertido en obra de culto. No hace falta que seáis muy frikis o que conozcáis cada dato referencial que hace acto de presencia, es una historia disfrutable igualmente sin esos conocimientos, y en muchas ocasiones Ernest se toma las molestias de explicar qué es cada cosa, no todas, pero sí al menos las esenciales para el entendimiento de la historia. Son explicaciones que no molestan y que ayudan a profundizar más aún en su mundo. Y toca muchísimos palos, cosas como Comodore, Apple II, Atari, Pac-Man, JoutsLa Guerra de las Galaxias, Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores, Rush

   En general, un libro fantástico en todos los aspectos que maneja, casi único, que engancha desde su primer capítulo. Con un ritmo que te hace querer más y una conclusión totalmente satisfactoria. Te lo pasas como un niño leyéndolo y te deja con una amplia sonrisa en la cara. Tiene buenísimos diálogos y acción muy bien escrita, una ambientación camaleónica tanto dentro como fuera de Oasis, algo de amor, algo de distopía, también algo de utopía, algo de humor… Emotivo, genial, y friki como él solo. Ojalá se hiciesen cosas así más a menudo. Personas como yo necesitaban un Ernest Cline en su vida, ¡y por fin ha llegado!

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