Teleférico de Barcelona

Teleférico de Barcelona

   Algo común en los que llevamos toda nuestra vida residiendo en una gran ciudad, como por ejemplo Barcelona, es el no prestar atención al patrimonio cultural del lugar donde vivimos. Un ejemplo muy claro en la ciudad Condal podría ser el teleférico que enlaza el puerto con Montjuïc.

   Una obra arquitectónica que hoy por hoy sobretodo es utilizada por el turista que viene a visitar la ciudad algunos días. Su principal baza son las magnificas vistas que ofrece de Barcelona y el viaje de diez minutos que te hace sentir como un funambulista.

   La edificación conecta la Barceloneta y el puerto de Barcelona con la montaña de Montjuïc.

   Fue construida con motivo de la Exposición Universal del año 1929, pero inaugurada en 1931, a causa de que el capital privado se consiguió demasiado tarde para la edificación (1928), y no pudo ser inaugurado para dicha exposición. A parte de todo esto, sus comienzos no tuvieron ni pena ni gloria, ya que no llamó la atención de la población autóctona.

   La composición fue ideada por Carles Buigas en colaboración con Ramón Calzada y Josep.M.Roda, aunque Buigas vendió a Josep.M.Roda su participación en la construcción.

   Como notas arquitectónicas, podemos decir que el teleférico del port de Barcelona consta de tres estaciones.

– La Torre de Sant Sebastià, de 78.4 metros, que se sitúa en el barrio de La Barceloneta.

– La Torre de Jaume I, de 107 metros, en el World Trade Center, situada en el muelle.

– La estación de Miramar, que se sitúa en la montaña de Monjüic (donde se encuentra la estación motora de la edificación)

   El recorrido del teleférico es de unos 10 minutos y ofrece una de las mejores perspectivas del litoral de la capital catalana; su recorrido son unos 1292 metros de distancia, aunque con tan bellas vistas parece que es muchísimo menos.

   Como nota histórica de la construcción, podemos decir que durante la Guerra Civil Española el teleférico fue cerrado y los cables retirados, para que las torres fueran utilizadas como posiciones estratégicas en la defensa del puerto de la ciudad.

   Después de la guerra y todo lo que ello conllevó, la Sociedad de Teleféricos de Barcelona S.A., se hizo cargo de las instalaciones, aunque tuvo algunos percances, como el del accidente aéreo de uno de los aviones de la sexta flota norteamericana, donde perecieron seis de sus tripulantes al colisionar con una de las estructuras del teleférico. El 20 de mayo de 1963 se puso en funcionamiento el nuevo trasbordador que no interrumpió el servicio hasta el año 1995, con el motivo de una restauración y mejora de las instalaciones. La que después de dos años de trabajos y mejoras, consiguió darle a la obra el semblante que tenía en 1931.

   Un ejemplo son las cabinas, numeradas del I al II de planta octogonal, con puertas laterales, una capacidad para 24 personas y un peso de 1250 kg. La diferencia con los materiales originales es el cambio de la madera por el aluminio, algo que infunde un poco más de seguridad al trasbordador.

   Actualmente las torres del teleférico de Barcelona forman parte del patrimonio histórico-artístico de la ciudad, ya que su silueta está grabada de una manera indisoluble en la mente de los barceloneses de toda la vida.

   Como final del artículo, decir que es un viaje muy recomendable tanto para turistas como para los residentes de Barcelona y alrededores, ya que disfrutarán de un agradable paseo por el cielo de esta bonita ciudad.

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