Airbnb

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   Puede ser que a estas alturas ya hayas tenido vacaciones y te estés reincorporando a la rutina laboral, tal vez estés en pleno disfrute de ellas o quizá las vayas a tener en breve y las tengas ya sobradamente planificadas. En cualquier caso, seguro que si eres lector has aprovechado, estás aprovechando o aprovecharás para leer un montón. Quién sabe si incluso se te ha ocurrido combinar la lectura con un poco de turismo literario. En ese caso siempre es útil consultar alguna guía literarias ‒aquí y aquí te dejo un par de ellas‒ para saber qué lugares relacionados con la literatura no te puedes perder. Y si lo que quieres es completar todavía más la experiencia, también existe la posibilidad de dormir en un lugar estrechamente vinculado a los libros? Hace unos días presentaba la nueva moda de China, dormir en librerías, pero hay otras opciones interesantes si no estamos visitando el gigante asiático. ¿Qué te parecería pasar la noche en la casa de algún escritor célebre? Gracias a Airbnb ya es posible.

    La propia empresa tiene una lista donde se pueden consultar los alojamientos que hay disponibles con estas características. Nunca podremos conocer a esos autores pero ahora podremos saber qué se siente en el estudio de John Steinbeck o en la cabaña ecológica de Aldous Huxley. Si te gusta la literatura a estos niveles no puedes dejar pasar esta oportunidad, porque puede que el día de mañana esos lugares ya no existan. Las casas de escritores son un patrimonio que no siempre se protege como debiera. A pesar de ser el núcleo de una importante vida cultural, Velintonia 3, la casa de Vicente Aleixandre, estuvo durante muchos años relegada al olvido y no ha sido hasta muchos años después que se ha empezado a reivindicar que se recupere. Y en el caso de la casa de Ray Bradbury en Los Ángeles, donde el escritor vivió durante más de cincuenta años, ya no podrás alojarte en ella porque fue demolida para hacer una nueva casa mucho más moderna. Eso sí, puedes sujetar tus libros con un trozo de la casa, que se acabó convirtiendo en sujetalibros.

   Estas son las casas de escritores que puedes alquilar a través de Airbnb.

Charles Dickens, en Londres

Charles Dickens, en Londres

   Charles Dickens, en Londres

   Este apartamento de una habitación era el estudio de Charles Dickens. Aquí escribió Cuento de Navidad, Oliver Twist, Historia de dos ciudades y Grandes esperanzas, entre muchas otras obras. Es también el lugar donde fundó, en 1859, la revista literaria semanal de estilo victoriano All the Year Round, en la que serializó y publicó las dos últimas novelas mencionadas. Con una población de dos millones de habitantes, Londres era en la época de Dickens la ciudad más grande del mundo.

John Steinbeck, en Pacific Grove, California

John Steinbeck, en Pacific Grove, California

   John Steinbeck, en Pacific Grove, California

   Esta pequeña casa perteneció a John Steinbeck en la década de 1940. En ella escribió El mar de Cortés en 1941. El de un dormitorio ha sido reformado para rendirle homenaje a su célebre inquilino y al estilo literario que le caracteriza.

Francisco de Quevedo, en Madrid

Francisco de Quevedo, en Madrid

   Francisco de Quevedo, en Madrid

   Aunque parezca difícil de creer, este apartamento chic de estética pop con tres habitaciones y situado en un edificio histórico en el centro de Madrid fue en su día hogar del emblemático Francisco de Quevedo. Frente al edificio se encuentra, además, el Convento de las Trinitarias, donde hay un monumento en el que descansan los restos de Miguel de Cervantes.

Aldous Huxley, en San Cristobal, Nuevo México

Aldous Huxley, en San Cristobal, Nuevo México

   Aldous Huxley, en San Cristobal, Nuevo México

   Huxley visitó por primera vez Nuevo México en peregrinación para visitar a la viuda de D.H. Lawrence, Frieda Lawrence, y aquella tierra encendió su imaginación de forma salvaje. De hecho, en Un mundo feliz Nuevo México se convierte en una reserva salvaje donde se permite vivir a las personas en una cultura pre-distópica. La cabaña, de un dormitorio, fue un hogar temporal para Huxley y en ella escribió El fin y los medios en 1937.

   En KQED Arts hicieron una lista en 2014 donde se incluían tres alojamientos más que actualmente no están disponibles en Airbnb pero que lo han estado. Las añado con la idea de que en algún momento quizá vuelvan a estar en la página. Airbnb está constantemente modificando los alojamientos que ofrece, por lo que si se quiere alquilar alguna casa, piso o habitación de escritor recomiendo tener siempre presente la lista que comentaba al principio.

Miguel de Cervantes, en Barcelona

Miguel de Cervantes, en Barcelona

   Miguel de Cervantes, en Barcelona

   Es cierto que la vinculación de Cervantes con Barcelona es muy tangencial. De hecho, no se sabe con exactitud cuándo se estableció en la ciudad, ya que se barajan dos fechas distintas alejadas en el tiempo. Algo que llama la atención, desde luego, es que este escritor fue deliberadamente vago con los pueblos y ciudades que aparece en el Quijote, con la excepción de Barcelona, que es la única ciudad que aparece de forma explícita en la novela. El alojamiento se trata de un apartamento reformado con dos dormitorios que data del siglo XV.

James Joyce, en Dublín

James Joyce, en Dublín

  James Joyce, en Dublín

   El vínculo de Joyce con Dublín es innegable. El escritor, que amaba su ciudad natal, quiso reflejarla con una minuciosidad exquisita. «Quiero dar una imagen de Dublín tan completa que si la ciudad desapareciera de repente de la Tierra podría ser reconstruida con mis libros», escribió el autor de Ulises. El apartamento, de un dormitorio, forma parte del edificio que una vez fue el Belvedere College, donde Joyce asistió.

Alejandro Dumas, en París

Alejandro Dumas, en París

   Alejandro Dumas, en París

   Este amplio apartamento situado en el barrio de Montmartre es la antigua residencia de Alejandro Dumas. En una de sus novelas más populares, Los tres mosqueteros, París es casi un personaje en sí mismo. La ciudad se menciona hasta 113 veces. París fue la ciudad de las luces incluso en la década de 1840. «Un vasto vacío en el que brillan un par de puntos luminosos», describe Dumas describe el cielo nocturno de París.

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