Cajones del Mundaneum

Cajones del Mundaneum

   Con 28 volúmenes, 71.818 artículos y 3.129 ilustraciones, L’Encyclopédie, elaborada por más de ciento cuarenta colaboradores bajo la dirección de Diderot y d’Alembert, supone la síntesis más completa de cuanto se sabía del mundo en el siglo XVIII, «un nuevo concepto de la vida, fundado en la naturaleza y la razón, bajo el signo de la libertad política, de la tolerancia religiosa y de la liberación de las trabas de la metafísica», en palabras de Wieder. Y un par de años antes de que se acabara de publicar el símbolo de la Ilustración por excelencia, en el Reino Unido se emprendió la edición de la Enciclopedia Británica, cuya publicación ha llegado hasta casi nuestros días. Sin embargo, todos estos esfuerzos por compilar la totalidad del conocimiento humano palidecen ante el ambicioso proyecto de Paul Otlet, que entre la década de 1920 y 1930 consiguió crear lo más parecido que existe a una versión de Internet en papel.

Paul Otlet en 1937

Paul Otlet en 1937

   Paul Otlet era hijo de Édouard Otlet, un empresario belga que, después de varios reveses, consiguió hacer fortuna en el mundo de los tranvías y de los ferrocarriles. Paul heredó el espíritu empresarial de su padre, pero en lugar de enfocarlo a los medios de transporte modernos se centró en los libros y en todo lo que los rodea. Su sueño era que todo el mundo tuviera acceso universal al conocimiento, para conseguir que nadie sintiera miedo o rechazo hacia los que son diferentes y conseguir que todo el mundo viviera en paz. No en vano trabajó codo con codo con Henri La Fontaine, que recibiría el Premio Nobel de la Paz en 1913. Ambos filántropos descubrieron juntos su amor por la literatura.

   Con ese sueño en mente Paul crea en 1895, con ayuda de La Fontaine, una red internacional para la cooperación entre bibliotecas y bibliotecarios, la Oficina Internacional de Bibliografía y establece un «directorio bibliográfico universal» para recopilar toda la literatura del mundo, independientemente del lugar de procedencia o de la época de su autor. El papel de Otlet es fundamental en el nacimiento de las bibliotecas modernas. Para facilitar el acceso a una mayor cantidad de personas a la información en 1905 idearon el sistema de «Clasificación Decimal Universal», el sistema para ordenar y clasificar obras todavía vigente en bibliotecas de todo el mundo. También crearon el Instituto Internacional de Bibliografía Sociológica, que se encargaría de registrar todos los hechos y escritos de la sociedad. En 1895 tenía ya más de 400.000 registros. En 1910 desarrolló, junto a Robert Goldschmidt «la Bibliophoto», una especie de biblioteca portátil de microfichas.

Henri La Fontaine en 1914

Henri La Fontaine en 1914

   Durante el período de entreguerras Otlet tiene el que quizá sea su proyecto más ambicioso hasta la fecha: contruir una ciudad dedicada por completo al conocimiento para unir al ser humano en una especie de civilización universal. Con la colaboración de Le Corbusier, Oltet barajó como posibles ciudades Ginebra, Bruselas o Amberes. Aunque esta idea nunca llegó a ver la luz tal y como fue concebida, se convirtió en la semilla del Mundaneum de Bruselas.

   El objetivo del Mundaneum era reunir en un único lugar todo el conocimiento humano del mundo en todas sus formas en un directorio bibliográfica gigantesca, universal e innovador, que permitiera encontrar una lista de bibliografía sobre cualquier tema. Este monstruoso directorio llegó a ocupar entre 1920 y 1934 dieciséis salas, con doce millones de fichas, doscientos mil ejemplares de periódicos de todo el mundo y colecciones y fondos bibliográficos de entre 1895 y 1914 procedentes de innumerables colecciones de archivos y museos. Aunque destacaba la información sobre algunas temáticas, como el feminismo, el pacifismo o el anarquismo, en el Mundaneum era posible encontrar todo tipo de temas, desde finanzas hasta razas de perros. Dada la magnitud de la empresa, Otlet y La Fontaine tuvieron que darle prioridad a determinadas parcelas de conocimiento y sobre todo se centraron en recopilar sobre todo literatura internacional.

Ficha de la Enciclopedia Universalis Mundaneum

Ficha de la Enciclopedia Universalis Mundaneum

   Como complemento al Mundaneum, Otlet creó a partir de 1920 la Enciclopedia Universalis Mundaneum, un nuevo concepto de enciclopedia con fichas que contienen resúmenes sobre todos los temas del conocimiento humano. No solo era necesario que la información contenida en esa enciclopedia fuera lo más precisa posible, también tenía que estar constantemente actualizada. Las enciclopedias tradicionales son muy engorrosas para actualizar o corregir, pero la Enciclopedia Universalis Mundaneum, al estar compuesta por fichas, podía ser reelaborada, completada o modificada rápidamente, sin necesidad de volver a rehacer el trabajo o de añadir tomos. De esta manera, esta enciclopedia evolucionaba al mismo tiempo que los descubrimientos y los avances en todas las áreas.

Paul Otlet, Henri La Fontaine y su mujer, Mathilde Lhoest, en las puertas del Mundaneum

Paul Otlet, Henri La Fontaine y su mujer, Mathilde Lhoest, en las puertas del Mundaneum

   Fue un proyecto colaborativo: para elaborar las fichas Otlet tuvo la ayuda de expertos internacionales, así como ilustradores que le ayudaron a añadir imágenes, dibujos y diagramas para que el conocimiento fuera más accesible. Otro detalle curioso es la obsesión de Otlet por incluir las fuentes, para que la información fuera lo más rigurosa posible. Detalles que necesariamente recuerdan a Wikipedia.

   La ambición de Otlet podría haberse detenido aquí, pero no olvidemos su empeño por hacer el conocimiento lo más accesible posible para todo el mundo. Centralizar ese conocimiento obligaba a las personas a trasladarse al Mundaneum, así que ideó una versión portátil, la Mundoteca, que puede considerarse como un precursor del ordenador personal. La Mundoteca era un mueble hecho de madera que contenía libros esenciales, atlas en forma de enciclopedias visuales, registros bibligráficos, microfilms y el Repertorio Bibliográfico Universal, todo ello indexado según el sistema de clasificación decimal universal. Aunque Otlet pensó que con el tiempo todo el mundo tendría una Mundoteca en sus hogares, lo cierto es que nunca llegó a construirse una. En el esbozo del artefacto observamos que en sus laterales tiene distintos artilugios para comunicarse ‒teléfono, televisión, radio, tocadiscos, micrófono, etc.‒, todo ello para convertir el ingenio en una herramienta única de comunicación del conocimiento, global e integrada.

Esbozo de la Mundoteca

Esbozo de la Mundoteca

   El Mundaneum fue cerrado en 1934 debido a la falta de espacio y sus colecciones fueron trasladadas en numerosas ocasiones para ser finalmente instalado en Mons en 1992. Allí se encuentran en la actualidad las millones y millones de fichas que componen la Enciclopedia Universalis Mundaneum. Además está la primera y única Mundoteca del mundo, fabricada con motivo de la exposición «Renacimiento 2.0» que tuvo lugar en 2012.

   Modernamente al proyecto de Otlet se le ha conocido como «el Google de papel». Lo dije una vez y lo repito: el Google de antes de existir Google estaba en las bibliotecas. Aunque a la utopía de Otlet también se le podría llamar «la Wikipedia de papel» o, para ser más amplios, «el Internet de papel». Como si fuera un relato borgiano, este filántropo quiso crear una imagen en movimiento del mundo, su memoria, su verdadero doble. Para Otlet el libro perfecto era la humanidad perfecta y dedicó toda su vida a conseguirlo. No es de extrañar que el 23 de agosto de 2015, con motivo del 147 aniversario de su nacimiento, Google le dedicara un Doodle a él y a su Mundaneum.

Doodle de Édouard Otlet y de su Mundaneum

Doodle de Édouard Otlet y de su Mundaneum

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