Elemental mi querido Watson

Elemental mi querido Watson

   Existen, al menos, dos formas distintas de escribir como Ernest Hemingway. Una de ellas, la que envidiarían muchos escritores aunque lo ideal sería encontrar tu propio estilo, te llevaría a narrar historias a la manera de Hemingway. Quizá no te lo pueda garantizar al cien por cien, pero existe ya una aplicación que te puede ayudar a conseguirlo. Otra forma, mucho más literal, es la que te puede llevar a imitar la caligrafía de Hemingway hasta en el más mínimo detalle, tanto que incluso un experto tendría problemas para distinguir el original de la copia.

   El algoritmo, llamado My Text in Your Handwriting, es capaz de examinar de forma automática una muestra de escritura a mano de cualquier persona y generar un texto nuevo idéntico al original, como si hubiera sido escrito a mano por esa misma persona. Este software, basado en un algoritmo desarrollado por los doctores Tom Haines, Oisin Mac Aodha, y Gabriel Brostow, del Colegio Universitario de Londres, es capaz de captar hasta la más pequeña peculiaridad caligráfica con un solo párrafo de texto. A continuación aísla los rasgos distintivos de la escritura tales como el grosor variable de los trazos, las maneras en las que ligamos los caracteres en cada letra, o el espaciado horizontal y vertical.

   No es la primera vez que se intenta dar con un programa capaz de imitar la escritura manual, pero hasta ahora no se había conseguido un tipo de escritura que imitara por completo al original y que no fuera evidente que estaba escrito por un ordenador. Para comprobarlo el equipo pidió a una serie de personas que distinguieran entre notas escritas a mano y otras escritas por el programa y los resultados no dejaban lugar a dudas: los textos son idénticos.

   Los autores del algoritmo no han tardado en analizar y reproducir la escritura de distintos personajes históricos, como Abraham Lincoln, Frida Kahlo o Arthur Conan Doyle. Como ya hemos dicho en alguna ocasión, Conan Doyle nunca escribió la frase «Elemental mi querido Watson», pero el equipo del Colegio Universitario de Londres le ha puesto fin a esta situación escribiendo la célebre cita apócrifa con la misma letra del escritor.

   De entrada, escribir como Hemingway, como Conan Doyle o como cualquier otro personaje famoso ‒ya sea o no escritor‒ puede parecer poco más que una excentricidad, pero Tom Haines aclaró su utilidad afirmando que puede ser muy valioso para víctimas de accidentes cerebrovasculares, que podrían ser capaces de escribir cartas sin tener que preocuparse de que resulten ilegibles, o para traducir un cómic a diferentes idiomas sin perder el estilo del autor original, o, incluso, para detalles tan tontos como poder incluir una nota a mano en unas flores sin tener que ir a la floristería. Quizá pueda parecer que un sistema capaz de generar por ordenador un tipo de letra a mano indistinguible del original dé pie a generar falsificaciones, pero Gabriel Brostow se apresura a declarar que precisamente ocurre lo contrario: el software puede ayudar a detectar documentos falsificados.

   De cualquier forma, no deja de ser curioso que en una época en la que, por desgracia, tiende a perderse la escritura a mano, las nuevas tecnologías se hayan utilizado para poner en valor algo que nunca debería perderse.

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