Hace poco leía en el Diario Sur que a Antonio Gala le estaban negando el Princesa de Asturias de las letras, así como el Premio Nacional. Lo decía el también escritor José Infante, sobre el que ha recaído la tarea de antologar a Gala en «Una señal en el corazón», un selecto compendio de poemas, textos dramáticos, artículos y algún relato del escritor cordobés. Sí, cordobés: porque a pesar de nacer en Brazatortas (Ciudad Real), no hay persona más cordobesa que Antonio Gala. Al final se impone el refranero –ya saben: uno no es de donde nace sino de donde pace–. Si están interesados, en la página Web de la Junta de Andalucía pueden echarle un vistazo a dicha antología. Vaya por delante que este artículo no será en absoluto objetivo, pues a Antonio me une un cariño especial, pero volvamos a lo que nos ocupa: a Antonio Gala le están negando los grandes galardones, el reconocimiento debido. Dice Infante que esto se debe a que «no se ha casado con nadie y ha criticado a todos, una mirada crítica que le está apartando de los grandes premios». Pudiera ser cierto. Antonio Gala siempre ha expresado un punto de vista personal, peculiar y en ocasiones no exento de polémica o controversia, bien desde su tronera –el diario El Mundo conserva algunas de sus columnas en formato digital–, bien en la multitud de entrevistas que ha ido concediendo con el paso de los años; sabidas son sus amistades y desavenencias con políticos de este y aquel partido, con artistas, con compañeros de letras. Desde las redes sociales se apuntaban otras razones, por ejemplo, la querencia de los Princesa de Asturias por premiar antes a escritores de fuera que a los nacionales. Cosas del prestigio, de la proyección internacional. Antonio Gala nunca obtuvo un Pulitzer, un Man Booker.

Antonio Gala

Antonio Gala. Fuente: ABC

   Conozco a Antonio desde hace poco más de cuatro años. La primera vez que coincidí con él fue en la entrevista previa a la concesión de la beca que me permitió disfrutar de una estancia en su fundación. Porque Antonio Gala tiene una Fundación para Jóvenes Creadores en Córdoba, desde donde apuesta por las nuevas generaciones de escritores, de pintores, de escultores, de músicos, de dramaturgos, de cineastas… Llegué a esa entrevista vestido con un polo rosa, bermudas más bien cortas y unas zapatillas de tela y esparto que aquí en Valencia llamamos espardenyes. Hacía calor. Me miró de arriba abajo y me dijo: «Hay que ver cómo sois los valencianos de descarados». Una semana después me enteraba de que pertenecía a la XI Promoción de jóvenes que pasarían por aquel antiguo convento, ahora reconvertido en oasis secreto en pleno casco antiguo cordobés. Durante los nueve meses siguientes, tuve la oportunidad de compartir con Antonio alguna que otra conversación, compartir mesa a la hora de comer, disfrutar de grandes alegrías y asistir a las charlas y ponencias a las que le invitaban –él siempre quería que nosotros estuviéramos presentes–. También recuerdo que ese año le dieron el Goya honorífico a Concha Velasco y que ésta citó a Antonio en su discurso. Esa noche, Antonio estaba con nosotros en la fundación.

XI Promoción de Jóvenes Creadores de la Fundación Antonio Gala. Iván Canet.

XI Promoción de Jóvenes Creadores de la Fundación Antonio Gala. Iván Canet.

   Antonio es un hombre que te gana antes incluso de empezar la partida. Es un hombre inteligente y con un gran sentido del humor capaz de conducirte por derroteros inimaginables, de abrirte ventanas cuya existencia desconocías. Es un hombre que ama tanto la creación, el acto de crear, que ha consagrado su vida a ello, y ha edificado una herencia para que los jóvenes podamos disfrutar de esa pasión, de esa dedicación, por las artes, por la música, por las letras; heredemos su amor y su compromiso. Todos los que pudimos disfrutar de la Fundación la llevamos «como una señal sobre el corazón», lema de la misma extraído del Cantar de los Cantares –Pone me ut signaculum super cor tuum–.

Antonio Gala

Antonio Gala. Fuente: Cadena Ser

   Nombrado Autor Andaluz del Año 2016, ahora una exposición llamada «Antonio Gala. Eterno y de cristal» recorre las diferentes provincias andaluzas mostrando la vida y obra del autor cordobés a través de quince paneles didácticos, libros y catálogos. Antonio Gala es parte de nuestra cultura, ya no sólo literaria, sino también colectiva. Aparece en las canciones de Joaquín Sabina –«Como te digo una ‘co’, te digo la ‘o’»–, lo nombran en series que cosecharon grandes éxitos, como Los Serrano, participó en sketches humorísticos con Los Morancos, ha compartido tertulia con Trancas y Barrancas en El Hormiguero, ha invitado a los de El Intermedio a su casa, sufrió el Pánico en el plató, pasó una tarde con Lola Flores en Sabor a Lolas… y como si de un anuncio publicitario se tratase, encima escribe, y escribe muy bien. Quizá es el momento de pedir ese reconocimiento para el que ha sido, y es, uno de los mejores escritores en lengua española. Aunque Antonio Gala no lo necesita. Porque Antonio Gala es leído, es querido, es admirado; y los reconocimientos, aunque agradables –¿a quién le amarga un dulce?–, no dejan de ser un día de celebración, una reunión de amigos. Antonio Gala ha conseguido algo mucho más importante. Antonio Gala es eterno, y de cristal.

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