La consciencia del tiempo de María Morales Carson

La consciencia del tiempo de María Morales Carson

   Las responsabilidades, las obligaciones o simplemente la rutina diaria en muchas ocasiones se encargan de enterrar bien profundos nuestros sueños. Cuántos escritores no se han quedado por el camino por no atreverse a dar el salto, ya sea por no llenar esa primera página en blanco, por no mantener la férrea disciplina que exige la escritura o por haberse resignado a guardar su manuscrito en el cajón de su escritorio. No es el caso de la periodista María Morales Carson, que en 2010 decidió darle forma de libro a una idea que empezaba a rondarle la cabeza. Así nació la novela La consciencia del tiempo, publicada por Uno Editorial.

   La historia se desarrolla en la Universidad de Oxford y en la costa sur inglesa, a comienzos del curso 2010, y relata enredos amorosos de un grupo de profesores, alumnos y responsables de la biblioteca Bodleian, centrándose sobre todo en cuatro relaciones sentimentales, tres de ellas de un grupo de amigos que constituyen la acción principal, y una carta relación que está menos vinculada a la principal. Con este planteamiento la autora consigue describir con bastante acierto y precisión la enorme complejidad y diversidad del amor y su cristalización en una relación. Cada una de las relaciones que presenta es completamente distinta, aunque todas tienen algunos matices en común. Se suelen desarrollar sobre todo en los primeros meses, cuando el enamoramiento está en su punto más álgido, y en cada una de ellas el pasado asoma arrastrándose como una pesada losa de la que es difícil desembarazarse. Aunque todos busquen lo mismo del amor, ser felices, cada uno lo utiliza con distintos fines, ya sea para tapar heridas del pasado, para experimentar, para superponerlo a un antiguo amor o a modo de infidelidad o, simplemente, como resultado de la necesidad de dejarse llevar. En todos los casos el mensaje viene a ser el mismo: el amor viene a durar lo que tiene que durar, ni más ni menos. Eso es, quizá, ser consciente del tiempo.

   Uno de los elementos más atractivos de La consciencia del tiempo es la mezcla de realidad y ficción, en dos planos que discurren paralelos pero que se van tocando en algunos momentos. Esto se debe a que al mismo tiempo que tiene lugar todo lo anterior se está rodando una película, Awareness of time, en la que tampoco se deja a un lado la trama amorosa. Un truco cervantino que consiste en introducir una ficción dentro de la ficción para convertir a los personajes en personajes. Pura brillantez. No resulta, sin embargo, ninguna sorpresa, ya que la novela tiene mucho de cinematográfico. Al leerla no es difícil imaginarse que uno se encuentra ante el guion de una película de costumbres de Woody Allen. No en vano María Morales se planteó en un primer momento hacer con la historia un guion cinematrográfico y no descarta que en un futuro el libro se acabe convirtiendo en película.

   El sexo, como un elemento más del amor, no podía dejar de ser una constante en la novela. A pesar de ello, la autora logra no caer en lo morboso o en lo soez sino que, al contrario, consigue describir los encuentros sexuales con una delicadeza y una sensibilidad casi poéticas, dando lugar a algunos de los episodios más íntimos e intensos de la novela.

   Pero lo que más llama la atención de La consciencia del tiempo, aparte de la propia novela, es todo el proyecto personal que hay en torno a ella. Más que un libro, la historia que cuenta María y las circunstancias en las que fue escrita son un mensaje reivindicativo en favor de la figura de la mujer actual, que aunque ya empieza a ocupar el lugar que le corresponde en la sociedad todavía le queda mucho por andar. Son libros como el de María Morales Carson los pasos que hay que dar hacia adelante. «Si una mujer normal, de la calle, casada y con hijos, es capaz de gestionar su vida y además escribir un libro y hacer un corto, el resto de las mujeres pueden hacerlo», dice la autora. Eso es también lo que pretende el libro: conseguir que las mujeres, que las madres, que las amas de casa sean conscientes de que es posible poner en marcha sus propias iniciativas; conseguir que los hombres se sumen y que juntos puedan lograrlo. La consciencia del tiempo es una especie de abrazo literario a todos ellos. Y leerla es la mejor forma de corresponder a ese abrazo.

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