«La literatura es magia, es aparecer entre la gente sin estar físicamente, es entrar en las almas sin tener que tocar la puerta».
Doménico Cieri Estrada

   Pocos se preguntan la razón por la que algunas personas tienen esa maravillosa habilidad de escribir poesía con unos cuantos versos; realizar grandes obras de arte que durante la historia, han cambiado el rumbo de la humanidad gracias a sus valiosas aportaciones.

   ¿Por qué Wolfgang Amadeus Mozart empezó a dar conciertos a los 7 años? ¿Por qué Händel compuso “El Mesías” en tan sólo tres semanas? ¿Por qué Shakespeare es el máximo genio de la literatura universal? Desarrollar alguna de estas habilidades o inteligencias, puede resultarnos complicado, incluso hasta imposible. Howard Gardner asegura que hay muchas formas de ser inteligente, y que todos los seres humanos poseen un conjunto de inteligencias que se combinan y se usan en diferentes grados y de manera personal y única. Y entre todas esas, destaco la inteligencia verbal-lingüística, pero, ¿cómo estimularla? Mediante juegos de palabras, describir imágenes, diálogos y la más importante, la lectura.

   Las inteligencias no son estáticas, evolucionan con el transcurso del tiempo, no se desarrollan de manera lineal, ni a un mismo ritmo, ni a una velocidad constante. Además de ser una actividad sumamente divertida, la lectura tiene beneficios extraordinarios; incrementamos la habilidad de adquirir y procesar información, tan sólo algunos minutos de lectura durante el día, son suficientes para reducir nuestros niveles de estrés. Aumenta nuestro vocabulario, y crea un sentido empático, gracias a que leer aumenta la capacidad de detectar y comprender las emociones de otras personas, una habilidad esencial para las relaciones sociales complicadas.

   Adoptar esta actividad como parte de nuestra vida cotidiana, e implementarla en el periodo de la infancia; resultan sorprendentes los beneficios si utilizamos la lectura como estimulación temprana. Sin duda, el primer beneficio y el más notable, es la velocidad con la que el niño aprenderá a hablar. Un niño estimulado aprenderá a hablar a la misma edad que otro niño no estimulado, pero seguramente su lenguaje no tenga errores fonológicos, tendrá más palabras en su vocabulario y será capaz de generalizar las palabras nuevas a variadas situaciones. La estimulación también fortalece la efectividad, la base esencial sobre la cual el ser humano puede desarrollarse.

   Toma la lectura como un hobby, y responderás positivamente a la pregunta que hago en el título de este artículo.

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